jueves, 21 de noviembre de 2013

VORÁGINE
La indefensión me abruma, siento que nos alcanza a todos. Los últimos acontecimientos ideológicos son los que signarán nuestras vidas, no importa en qué palo de este gallinero estemos situados.  Asistimos a una ideología experimental, que echa por la borda lo conocido hasta el momento. Aparentemente es un cambio de roles que desafían a la biología misma. Comenzaremos a vivir una realidad en la cual la experiencia de la vida en el manejo de las relaciones de todo tipo, se desconocerá totalmente. Veremos, hay que esperar resultados,  no se animaron a ello ni siquiera los poderosos del Imperio Romano.  En aquella época los mayores utilizaban a través del Senado,  la experiencia de los ancianos lúcidos; los más jóvenes aprendían de ellos, mientras tal cosa ocurría oficiaban en el ejército.  Séneca, Cicerón, y otros tantos brindaban el resto de sus vidas a volcar lo aprendido en beneficio de los romanos.

                Miro a través del colorido rectángulo electrónico, los rostros de quienes podrían ser mis nietos, que serán los responsables conductores al menos de una parte de nuestro destino. Deben ser genios, en tal caso hay que aprovecharlos,  pero  ¿Serán seres tan extraordinarios que hayan aquilatado la experiencia de una vida en unos pocos años? ¿No deberían formar un equipo en el cual el conductor y defensor de lo nuestro, fuera un experimentado del vivir, que conociera mañas y tretas del desarrollo de la vida humana?  Creo que nuestra tierra y gente se merece que los dirigentes sean cautos y que si queremos experimentar, lo hagamos en áreas que no sean claves para nuestra suerte y futuro.  Pensemos en esto, si estamos de acuerdo, difundamos este planteo.

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