PARA TODOS
Se apoya sudoroso en su
carrito. No mira hacia el despejado cielo, bien sabe que es para todos; observa
la tierra que solo es para algunos. Lo dejan transitar, si es cuidadoso puede
recoger los tesoros socialmente despreciados, no debe desparramar nada, si abre
bolsas debe luego cerrarlas. Jacinto es joven pero a pesar de ello siente que
la vida ya lo ha quemado. Debe continuar con el incendio, sigue empujando su
móvil con la mirada atenta hacia todos los sentidos. Hirientes miradas tras las
celosías lo vigilan traspasando su sensibilidad, son acusadoras de su
marginalidad. Recuerda a Rosa que lo rechazó por su condición, ahora está en
pareja con ese gordo lechoso del quiosco, que es una bazofia comparado con él.
Pero tiene guita, es lo único que sirve para comprar felicidad o almas. Enfila hacia lo de Oscar, comprador
de esfuerzos y sudores. Paga muy bajo
precio, para sacar buena diferencia al venderlos en las industrias. ¡Si pudiera
tener una camioneta! Con una chatita se animaría a competirle a pesar que él
tiene un camión Mercedes Benz. Pero hay que nacer bien parado, o al menos
caradura. O animarse a robar a los ladrones que son la mayoría entre los que lo
rodean. Llega a su destino, le
clasifican el material que trae, lo pesan, le dan las monedas correspondientes
que alcanzarán para el chupi luego de dejar el carro en casa.
Rumbo al almacén le
taladra en el cerebro la frase escuchada hasta el hartazgo: “Como van a
progresar, si lo que ganan se lo gastan en vino”. Lo dicen las mentes que nada
saben sobre la vida sufriente, los que no necesitan embotar la realidad. Con la
cerveza fresca adquirida, va al encuentro de los muchachos para chupar un rato
antes de ir a casa. Se reúnen en la esquina del quiosco del gordo porque antes
de prohibirse, compraban allí el vino y la cerveza, ahora cada uno lleva su
botella. Como siempre charlarán y arreglarán para encontrarse el sábado a la
noche o el domingo. La conversación es diversa, toca muchos temas pero siempre
está latente el de la supervivencia, que aflora con ímpetu cuando comienza el
mareo etílico.
Vuelve achispado pero
sabe bien lo que hace. En la esquina se acaba el asfalto, comienza la tierra.
Aunque no está trabajando, mira como siempre por si hay algo que valga la pena
meter en el bolso. Al pie de un árbol le llama la atención un aparato, que al
acercarse se ve viejo, manchado por el tiempo, con varias teclas. Lo toma con
sus callosas manos, lo gira en todos los sentidos, para luego concluir que se
trata de un viejo grabador. No es común encontrar algo así, decide llevarlo. En
su rancho comienza a analizarlo. Observa a través del visor que hay una cinta
de grabar colocada en el lugar correspondiente, que aparenta estar en buen
estado. Le faltan las pilas para hacerlo funcionar, por fortuna son las mismas
que las de su linterna. Hace el cambio, aprieta la tecla “on” luego de
rebobinar la cinta. Es maravilloso, funciona aparentemente en forma normal. Su
mente se prepara para escuchar algo de música, ojala sea de “Fito Páez”. Para
su sorpresa habla un “chabón” que dice: “Recopilación de declaraciones de
adultos masculinos y femeninos mayores de cincuenta años, para el trabajo
práctico de sociología II”. Luego de una pausa de un instante, se oye una voz
femenina:
“-El progresar es difícil, casi imposible. Eso
es para los que tienen plata, no para los que laburan todo el día en la
fábrica.-“.
Se hace un silencio para comenzar el discurso
de otra persona, un hombre en este caso:
-“Progreso es lo que podemos pretender para
nuestros hijos y nietos. Antes si estudiabas o te metías en el ejército o la
cana, zafabas, ahora es más difícil, hay que andar en la política o en las
barras bravas.”-
Luego de la pausa, otra opinión:
“- Hay que buscar la manera de tener un
negocio, es la única forma de lograr progreso. Pero además te tenés que
relacionar para que no te saquen todo entre los impuestos, los chorros, los
drogadictos y la cana”.-
Escucha atentamente el resto de la cinta. Le
resulta curioso que todos piensan aproximadamente lo mismo y que él como persona
según las opiniones, está encuadrado en el límite donde comienza la marginalidad,
la vagancia, el vicio. Quiere volver a escuchar todo, pero las pilas se
agotaron y no tiene dinero para comprar otras. Además se ha quedado sin
linterna para salir a la noche si escucha ruidos de posibles “chorros”. Se tira
en la catrera un poco confundido. Se pregunta para que o quienes está viviendo
si la gente que ha vivido más que él, opina que no hay remedio o solución. Tal
vez si pudiera conquistar a la
Rosa tendría una familia. Sus hijos podrían hacer lo que él
no puede porque no está preparado, no estudió. Pero parece que en estos tiempos
que corren tampoco es el camino.
Una noche muy
intranquila en el interior de su ser hace que se despierte sobresaltado. Escucha
aplaudir de manos en la puerta, es el pibe que pasa vendiendo pan casero, hasta
hace poco andaba en la droga. No tiene un mango, ante su forzosa negativa se
retira amablemente con su consabido estereotipo: “Que Dios lo bendiga hermano”.
Hermano las pelotas, piensa Jacinto, este cambió el obnubilado de su mente
debido a la hierba, por el lavado de cerebro evangelista. Sin duda es más sano
para cuerpo y alma, pero en los hechos solo cambió su esclavitud.
Se viste rápido, debe
salir a colectar antes que la competencia se lleve todo. Necesita dinero
urgente, además tiene que comprar un bulón para arreglar el eje del carro,
esencial para poder trabajar bien. Está cerca el fin de mes, la gente tira
menos cosas, los cartoneros pululan más. Muy preocupado por lo escaso de la
recolección recuerda que hace bastante que no va a lo del farmacéutico Don
Javier, quien le junta envases de plástico vacíos de gaseosas y botellas de
vidrio. Además como sabe mucho, tal vez pueda sacarle la angustia que le ha
producido el escuchar esa maldita cinta que significa que su suerte está echada
y sellada. Con su mente confundida, no sabe bien el motivo por el cual se la lleva junto con el aparato,
se los dejará para que la escuche y le de su parecer. Al llegar a la
farmacia se percata de que poco podrá
lograr, Don Javier está discutiendo con un tipo sobre una receta de obra
social, y masculla una palabra rara, algo así como “validación”. Al verlo allí
le dice:
- Espera un poco, tengo algunas
cosas para vos.-
Algo alentado, Jacinto se sienta a esperar. Cuando le toca el turno, el
boticario sale del interior con un par de bolsas llenas de botellas vacías.
Emocionado por la actitud del profesional le dice:
-Muchas gracias, maestro. Si no le incomoda,
le dejo este grabador, hay que ponerle pilas, para que escuche lo que dice, no
me deja dormir, siento que mi vida está perdida y me gustaría su opinión si no
le molesta-.
Los ojos del solicitado
demuestran admiración, enseguida capta que tal vez pueda ayudar a orientar a
ese pobre muchacho en su integridad y salud mental, debido a lo cual le
responde:
-Mañana estoy de turno, venite a la
noche después de las diez que aparece muy poca gente, ahí lo hablamos ¿te
parece?-.
-No quisiera
molestarlo, se lo agradezco mucho-.
-No es molestia, al
contrario, si puedo ayudarte es parte de mi deber-.
Emocionado se retira,
no se hubiera animado a decirle esto al médico del barrio, pero como Javier es
como si fuera un doctor, tal vez también pueda alentarlo o encontrar una vía
que haga posible un mundo diferente. El resto del día mejora bastante, es
posible que sea por su esperanza. Es posible que las botellas del boticario
hayan sido importantes quizás más por lo que representan que por lo que Oscar
le da por ellas. El transcurso del día siguiente está marcado por altibajos
pero con una luz de esperanza. Duda en asistir como una molestia al turno de
este hombre pero siente que se lo ofreció de buena onda, por otra parte quiere
rescatar el grabador. Finalmente se decide al llegar la hora, se asea, peina y
se dirige a la farmacia. Le asombra el hecho que lo hace pasar, creyó que lo
recibiría y atendería a través de la ventanilla, en la vereda. Ya en el
interior hay una mesita con dos sillas dispuestas en el espacio donde de día se
atiende al público. Sobre la mesa hay una gaseosa familiar y platitos con una
picada. Lo hace sentar y le dice:
-No te preocupes, cuando toquen el
timbre atenderá mi señora que me preguntará sobre la receta que despache. Así
podemos hablar con cierta tranquilidad de un tema que creo que es importante
para vos.-
Jacinto algo perturbado por la amabilidad, balbucea:
-Muchas gracias jefe, pero no se
hubiera molestado.-
Como si no hubiese dado ninguna
importancia a lo dicho, el profesional le responde:
- Creo que comprendí el motivo de tu
desazón. Después me dirás si es así. Mientras hablo, servite de los platitos y
tomá gaseosa, que hace calor. Bueno, vamos al asunto; lo que te preocupa, de
distinta manera e intensidad ha preocupado a una buena parte de la humanidad
desde hace mucho tiempo. Hoy en día se estudia la manera de resolverlo por eso
estudiosos del tema se preocupan por ello, como es el caso de la facultad donde
acude o acudió el dueño de esta cinta grabada. Lo más grave de la situación es
la sensación de impotencia para poder vivir una vida digna que conduce muchas
veces a actitudes perjudiciales por parte de los que se sienten acorralados. Te
voy a dar una buena noticia. Hay una salida para quienes como vos están
dispuestos al trabajo y al esfuerzo. Es una condición muy importante para
comenzar el intento de caminar esta ruta. No se trata de magia ni religión,
tampoco de juego de azar, ni de un buen golpe delincuencial. Se trata de la
única manera que ha encontrado el hombre hasta ahora de conseguir en forma
justa equitativa y pacífica de conseguir poder y dinero sin que se perjudique a
los demás y se beneficie a todos.-
Suena el timbre,
atiende la esposa del anfitrión, pregunta un par de cosas a su esposo, mientras
Jacinto aprovecha el paréntesis para engullir unos bocaditos y bajarlos con un
trago, que también le ayuda a deglutir la fantasía que cree estar escuchando.
Se anima luego a decir:
- Discúlpeme maestro doctor, no es que dude de
lo que dice, pero usted ¿está seguro de lo que afirma? Si es cierto,¿Por qué
nadie lo aplica?-
-Interesante pregunta
la tuya. Para comenzar te diré que hay mucha gente que no conoce el mar. Ello
se debe a que no hay interés especial en el seno de la sociedad para que todos
lo conozcamos. Para alguien que jamás lo ha visto, cuando escucha hablar de él
puede parecerle una historia fantasiosa. Ver para creer, dicen. Justamente
quiero que veas para que luego puedas valorar lo que ves y hacerlo o lograrlo,
según sea el caso. Mañana precisamente
debo ir al lugar donde ocurre lo que te he dicho, si deseas puedes acompañarme
Parte de la sociedad, sobre todo la de los poderosos, se encarga de que todo
esto no se difunda.-
Una intensa sensación
de duda recorre la mente de Jacinto. No puede evitar la tentación de conocer, si
existe, el desarrollo real de lo que ha escuchado, de modo que acepta
acompañarlo. Combinan para el día siguiente, decide que iniciará más temprano su trabajo para
compensar las horas del mediodía que tal vez sean perdidas.
Está lleno de dudas e interrogantes,
le cuesta dormir a pesar que debe levantarse muy temprano a la mañana
siguiente. Lo tranquiliza el hecho que pudo cambiar el perno que amenazaba con
hacer perder la estabilidad del eje de su carro.
Es todavía de noche, está asomando el sol para saludar el alba. Aborda la
calle con temor, la seguridad es escasa. Se tranquiliza al pensar lo poco
atractivo que resulta para ser asaltado: un carro desvencijado, papeles,
cartones, vidrio; demasiado trabajo para cargar tan poco valor. Se maravilla por la cantidad de material que
recoge, sin duda no pasó nadie antes. Lo toma como un buen augurio, en lo
sucesivo saldrá bien temprano. Al terminar antes del mediodía, lo
encuentra a Oscar desocupado, aprovecha
para pelearle un poco el precio, no obstante debe aceptar lo ofrecido, no tiene
alternativa.
Llega a la hora señalada a la farmacia. De allí salen hacia el
misterioso lugar en el coche de Javier, quien trata de entablar diálogo con él
para amenizar el viaje. Al estacionar frente a un edificio, Jacinto debido a su
ansiedad ni siquiera repara en el nombre del lugar inscripto en la fachada. Se
introducen por un pasillo, al final del mismo hay un par de guardias de
seguridad que saludan muy amablemente. Sin duda conocen al farmacéutico, el solamente les
dice:
-El señor me acompaña para conocer el lugar.-
Ingresan sin más trámite, adentro aparece un lugar grande con varias
oficinas y una explanada con estanterías donde se alinean en forma ordenada
infinidad de cajas de medicamentos, en otras hay frascos de perfumes además de
artículos diversos de perfumería y finalmente al fondo hay otros objetos entre
los cuales se reconocen fácilmente jeringas para inyección, algodón, gasas, telas
adhesivas y cientos de artículos más. Acceden a una oficina, el farmacéutico se
anuncia a una señorita con cara de secretaria:
- Soy el asociado Javier número B 1349,
queremos hablar o con el Sr. Presidente o el Sr. Secretario. Jacinto comienza a
temer, tal vez quieran experimentar
utilizándolo a él, quizás se trate de una secta de farmacéuticos vaya a
saber con que fines, como vio recientemente
en una película , pero trata de tranquilizarse al pensar en la
trayectoria impecable de Javier en el barrio donde es muy querido. Aparece el
secretario que se presenta, le dicen al visitante que espere unos minutos, lo
dejan sentado en la recepción. Algo nervioso Jacinto recorre su entorno con la
mirada y fija la vista en una plaqueta insertada en la pared que dice:
COODEF Cooperativa Del Farmacéutico Ltda. No es la primera vez
que ve o escucha la palabra “cooperativa” pero no sabe exactamente de que se
trata. En medio de esas cavilaciones, reaparecen los ausentados. El secretario
se dirige a él diciéndole:
-Estimado Jacinto, lo llevaremos a
recorrer nuestra cooperativa para que luego el asociado Javier le aclare dudas
y cual es la propuesta que le quiere hacer. El recorrido es a los fines que
usted medite en lo ocurrido a través de cincuenta años en este emprendimiento
que comenzaron veinte farmacéuticos desesperados porque del excedente de dinero
que quedaba entre el precio que fijaba el laboratorio por su producción y el
precio de venta al público, casi la mitad se lo quedaba la droguería que los
proveía. Con el resto no podían vivir dignamente la mayoría de ellos, sobre
todo los que no tenían grandes volúmenes de venta. Si ellos actuaban como una
droguería juntando para tal fin sus esfuerzos y accionar, eliminarían la fuga
de dinero que quedaba en manos de los drogueros. Es lo que hicieron y de esa
manera pudieron comenzar a vivir dignamente.
No tan solo consiguieron su propósito sino que las demás droguerías para
subsistir debieron reducir notablemente su margen en beneficio de todos los
farmacéuticos. Comenzaron con gran esfuerzo en una piecita de cuatro por cuatro.
Al principio ellos debían ir a unos cuantos los laboratorios a buscar los
medicamentos ya que se negaban a entregar directamente pequeñas provisiones; no
tenían empleados de modo que iban a preparar en forma rotativa los pedidos y la
toma telefónica de los mismos. A
continuación verá el cambio y el progreso a través de los años, lo cual ocurre
y ha ocurrido en forma parecida en casi
todo el mundo, esta es solo una muestra de nuestro accionar. Pero lo más
importante no es el crecimiento en sí, que puede ocurrir en cualquier tipo
ordenado de empresa, sino quienes son los dueños de todo ese crecimiento, como
se distribuye entre los que lo posibilitaron
y de que manera se garantiza que ello siga ocurriendo permanentemente.-
Jacinto terminó su
paseo de reconocimiento totalmente mareado. Jamás en su vida había recorrido
una gran empresa, fuese del tipo que fuese, le resultó muy impresionante. Como
Javier notó su perturbación, lo llevó a tomar un refresco en el comedor del
lugar, para luego abandonar el mismo de regreso a la farmacia. Lo despidió con
las siguientes palabras:
-Me gustaría que vengas mañana cuando cierro a
la noche para que terminemos de charlar sobre lo que viste y lo que habló el
secretario para luego darte la idea de lo que puedes hacer para iniciarte en un
emprendimiento de este tipo. Comienza a hablarles de todo esto a tus compañeros
o amigos que sepas que son buenas personas.-
Caminó errante por las
calles que conducían a su casa. Le martillaba en la cabeza lo visto y oído, no
podía imaginar que pretendía el farmacéutico de sus posibilidades, como
intentaba ayudarlo. Tal vez había algo de magia, de modo que se lo comentó al
chico evangélico que vendía pan casero. Este lo desalentó al decirle que detrás
de esto debía estar el demonio ya que solamente Jesucristo podía ayudarle en la
vida. Otros compañeros no quisieron decirle nada, pero lo miraron con
desconfianza. No obstante había una sensación en él de que don Javier no podía
ser un enviado del demonio o algo parecido; era un buen tipo.
Ese día fue eterno, la
hora de cierre de la farmacia no llegaba nunca. Cuando el boticario lo hizo
pasar, miró con desconfianza y atentamente a su alrededor. Todo se veía normal,
no había ningún olor extraño, más allá del típico del lugar. Estaba nuevamente
la mesita servida tal cual ocurriera la vez anterior. Picaron unos pedacitos de
queso jamón y salame, deglutidos con unos sorbos de gaseosa. Luego de una
charla sobre lo ocurrido durante el día, Javier le dijo:
-Ayer
viste como es y funciona nuestra cooperativa, escuchaste también la historia de
la misma. Lo que todavía no sabes es que todas las cooperativas funcionan de la
misma manera de acuerdo a una ley que las rige, desde su formación hasta su
desarrollo, determinando las pautas, reglas y principios a seguir. Pero esta
explicación vendrá al final de la experiencia que te voy a plantear. Para
alentarte a la misma, debes tener permanentemente en mente que si haces bien
las cosas y como corresponde, algún día podrás ser parte de una entidad como la
nuestra, dueño al igual que tus compañeros de un emprendimiento similar. No
importa que nosotros seamos más leídos o ilustrados que ustedes o que hayamos
arrancado con más posibilidades económicas. Nacerá en ustedes el ansia de
educarse, lo cual harán conforme vayan avanzando, tardarán más en lograr lo
mismo pero llegarán igual porque lo que importa es el comportamiento y
acatamiento a los principios para que todo funcione bien. Lo que debes hacer es
lo siguiente: reunir al menos diez compañeros que libremente decidan participar
en la experiencia. Hay que aclararles que una vez realizada, pueden continuar o
no con lo que sigue. Los que continúen pueden alentar a otros a incorporarse,
aclarando que cualquiera puede retirarse
con tan solo avisar unos días antes para reorganizarse. El plan a realizar será
este: cuando salgan a trabajar deberán separar alguno de los materiales de
recolección, el que hayan convenido entre ustedes por elección mayoritaria, considerando que será el más fácil de vender en gran
cantidad. Supongamos que eligen el plástico porque en la zona hay una fábrica
que recicla y compra el material en gran cantidad. Todo lo que junten de dicho
producto, no lo venderán ni a Oscar ni a otro mayorista, cada uno de ustedes lo
guardará en su casa. Deberán buscar luego una manera de trasladarlo en conjunto
cuando hayan obtenido entre todos una cantidad importante del mismo. Será
necesario conseguir una balanza, les ofrezco una que tengo en el sótano que no
uso por ahora, me la devolverán el día que tengan una propia, no hay apuro. Con
ella pesarán lo que aporta cada uno, lo dejarán anotado. Luego tramitarán la
primera venta a la fábrica. Verán que el importe que obtienen de la venta por
kilogramo será sensiblemente mayor que lo que les paga Oscar. Si por ejemplo
este les paga $1 por kilo, tal vez en la fábrica en gran cantidad les abonen $
2. Suponte que personalmente has aportado 10 kilos, te corresponden $20, si se
lo hubieses vendido a Oscar, habrías percibido solo $ 10. Esos $10 de más
obtenidos por vos, los lograste gracias a que lo vendieron todos juntos a
precio de venta por gran cantidad. Ese excedente sumado al
que les corresponde a los demás, en realidad es del conjunto que
participó y que posibilitó acceder al precio de venta por gran cantidad. Si
otro compañero solo juntó 5 kilos, habrá obtenido un excedente de $ 5 por sobre
lo que le hubiera pagado Oscar. Todos los excedentes, serán anotados uno por
uno en una libreta que luego será custodiada por uno de ustedes, a elección
igualitaria, es decir un voto por cada uno, sin importar la cantidad de
material que aportó cada uno en la operación. Tampoco deberá esto pesar en la
elección, el que considerarán elegible es el que parezca mejor ante ustedes por
su responsabilidad y orden en el cuidado de las cosas, ya que darán por sentado
que todos son de confianza y de fiar.
El importe registrado a
nombre de cada uno, constituirá el primer capital que tendrá cada uno.
Este será devuelto a quien por cualquier
motivo desee abandonar el grupo. El monto global recaudado, lo guardarán en una
cuenta de ahorro colectiva de un banco cooperativo, para al menos en un
comienzo destinarlo a la evolución de la futura cooperativa de acuerdo a lo que
apruebe la mayoría. A fines de poder evolucionar, deberán agudizar el ingenio
para poder trasladar al menos al comienzo el material con un costo ínfimo o
nulo. Lo que cada uno de ustedes llevará a su casa, no sufrirá merma alguna, ya
que será lo que habría llevado si hubiera vendido lo recolectado a Oscar. La plata del banco estará asegurada ya que
para extraerla es necesario el acuerdo de todos, de lo contrario el banco no se
la dará bajo ninguna circunstancia a alguno en forma individual. Este es el
trabajo que debes realizar teniendo en cuenta en cada instante que estás
iniciando algo que cambiará fundamentalmente tu forma de pensar. Ya no serás tu
solo contra el mundo, será ahora un grupo que tiene los mismos intereses y
comparte el trabajo en beneficio de todos. Si el proyecto va bien, les irá bien
a todos, si fracasa, fracasará el conjunto. Para que todo esto sea válido deben
hacerlo sin ingerencia de afuera, solo pueden pedir aclaraciones, si las
necesitan, me ofrezco. Cuando termine esta primera etapa continuaremos
viéndonos como de costumbre, llegado el momento te diré lo que deben hacer para
constituirse en cooperativa, en una verdadera cooperativa. No dudes en
preguntarme si necesitas que te aclare cualquier tema.-
Se despiden, Jacinto
tiene una ansiedad pungente de contar sus experiencias a conocidos y amigos.
Dirige sus pasos hacia la esquina del quiosco, para plantear a los allí
reunidos la propuesta recibida. No lleva su botella, quiere lucidez, no
embotamiento. De lejos la ve a la
Rosa que ayuda al gordo a atender, piensa que ella es un
aliciente más para intentar que funcione lo propuesto por Don Javier; si se
transforma en un no marginal, tal vez pueda conquistarla. La charla general se
inclina hacia temas propicios al promediar la noche. La situación imperante, el
dinero, la pobreza, son angustias latentes lo cual aprovecha Jacinto para
introducir su solución, trata de explicarla como se la contó el boticario. No
será fácil solo uno de ellos se interesa enseguida, es muy buen tipo, los demás
medio en curda, dicen que lo pensarán.
Ese farmacéutico debe
ser clarividente porque de todo lo que recogen, debido a distintas causas, lo
mejor para la experiencia consiste en juntar botellas de gaseosas de plástico.
Le pasaron el dato de una industria de reciclado que compra cargas a partir de
cien kilos. Para que no se resienta su magro ingreso, sale cuando asoma el
sol y trabaja hasta que se pone. Su
amigo que se ha entusiasmado con la idea, sigue el mismo comportamiento.
Comienzan a comprender que si solo siendo dos se acercan al acopio mínimo en
una semana, si fuesen diez, lo harían a diario. Cada uno de ellos habla con sus
conocidos, luego de mucho esfuerzo logran integrar diez voluntarios. Jacinto
comienza a tener trabajo extra, se comunica con la fábrica donde encuentra el
primer inconveniente serio, ya que le exigen para entregar la carga la
presentación de una factura para poder efectivizar la transacción. A la noche
ha seleccionado entrevistar a Claudio, el evangélico que vende pan, para
intentar entusiasmarlo con el proyecto. El resultado es que no le parece mal,
siempre y cuando evangelice el plan, para
ello debe hablar antes con el pastor. Jacinto
un poco confundido, le pide que antes de hablarlo con el religioso, lo acompañe
a hablar con Don Javier ya que ese planteo escapa a lo previsto.
Ya en la farmacia
cerrada por lo avanzado de la hora, los recibe su dueño. Escucha atentamente
los problemas planteados por la factura solicitada y el concepto religioso de
la vida de Claudio. Les responde lo siguiente:
-Existen algunos
detalles de forzosa colaboración de mi parte para poder realizar esta prueba.
Tomen en cuenta que luego deberán afrontar ustedes lo que ahora es una ayuda.
En el inicio, al menos alguno de ustedes deberá inscribirse como trabajador
autónomo para poder cumplir con lo que exige el estado. En esta oportunidad les
facilitaré una boleta de un pariente mono tributista para salvar la situación. En cuanto al
planteo de Claudio, nos viene bien para comenzar a analizar que hacer en esta
situación y otras parecidas de acuerdo a la ley que rige este sistema que
comenzarán a caminar si deciden continuar
después de este inicio tentativo.
Quiero que les resulte lo más fácil y evidente posible, de modo que les
diré que ante cualquier propuesta que reciban se harán siempre la pregunta: lo
propuesto ¿es para todos nosotros? Como
fácilmente se darán cuenta, no es así, ya que se restringe al menos a los
simpatizantes del evangelismo. Por ello uno de los principios del
cooperativismo sostiene la prescindencia política religiosa y racial, sus
miembros no abordarán jamás discusiones sobre estos temas, pudiendo integrar la
cooperativa seres de cualquier ideología, raza o religión. Como el
cooperativismo es altamente humanitario e integrado por personas probas
honestas con sentido social, nunca se cuestionará ninguna buena actitud de un
semejante. Claudio, te modificaré una sentencia de Jesucristo que dijo “Dad al
César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”; para nosotros es: “Para
la cooperativa lo que es de la cooperativa, a Dios lo que es de Dios”.-
Con estos conceptos, se
retiran; les queda bien en claro que Claudio debe resolver su problemática con
el pastor si es que este le restringe su libertad de acción, no ocurrirá lo
mismo con la cooperativa porque el sentir de cada uno es el de todos y si
alguno comienza a discrepar con los principios puede renunciar sin problemas ni amenaza
alguna.
Terminan por reunirse
veinte personas en el proyecto. El tema urgente a resolver es el traslado.
Nacen ideas, tentativas a futuro, porque encontrar una solución solo para el
ensayo, significaría haber perdido el tiempo.
Se inclinan a una propuesta transitoria que les permita más adelante
adquirir un camión viejo. La mejor es lo planteado por Ernesto. Su cuñado es
empleado de la empresa de recolección de residuos que opera para el municipio,
tiene a su cargo el mantenimiento de los camiones, de modo que cada mes, por
turno uno de los vehículos queda en verificación y control mecánico. Entre las
pruebas que se realizan, detectan posibles problemas de tren delantero en
tránsito, para lo cual el móvil recorre unos kilómetros con el mecánico a
bordo. Él ya ha hablado con los mecánicos que no tienen inconveniente en hacer
el recorrido que ellos necesitan siempre que no demande más de una hora. En
resarcimiento ofrecen pagar el valor del gasoil gastado en el trayecto.
El trabajo es más
intenso pero tiene un sabor distinto al habitual. Se introducen ingredientes
que antes no habían cursado por sus vidas. Relacionarse, resolver problemas,
utilizar la mente para pensar ideas teóricas y prácticas. Ni se percatan que están
trabajando más horas diarias, al participar de tareas novedosas y atrayentes.
Luego de múltiples tentativas, recorridos posibles, opciones de depósitos
transitorios con colaboración mutua, aprueban la forma y el recorrido a
proponer a los mecánicos. Las paradas serían tres, todas sobre asfalto, con cuatro personas en cada lugar para cargar todo
en escasos minutos, si el camión no es de vuelco automático, un mínimo de
cuatro personas más en el lugar de arribo para colaborar en la descarga. Los
dueños de la empresa de camiones, aceptan la propuesta ya que los mecánicos
siempre les dijeron que los controles con los camiones cargados eran siempre
más eficaces que con las unidades vacías.
Todos celebran
alborozados el éxito obtenido. Se organizan para cada uno llevar lo acopiado a
Andrés, Jacinto o Humberto de acuerdo a la proximidad a sus casas, asignando un
día en la semana distinto para cada uno
de ellos en que tendrá la balanza, y el horario en que estarán allí
disponibles.
El nerviosismo excede
las previsiones, ha llegado el gran día, ya han ajustado muchas cosas para el
éxito, pero en esta jornada nada debe fallar para que todo encaje y salga bien.
Se han comunicado entre sí a la hora señalada, están todos en sus puestos.
Parte el camión del taller mecánico, aparentemente no tiene ninguna avería
notable. En lo de Andrés cargan todo en poco tiempo. Las manos conjuntas se han
multiplicado a gran velocidad. Algo similar ocurre en lo de Jacinto y Humberto.
El vehículo cargado acusa ahora pequeñas fallas a subsanarse. Llegan antes de
la hora acordada, igualmente los
atienden, todos quedan conformes. Exultantes los presentes del grupo de
Jacinto, comprueban que descontando el costo del gasoil han percibido más del
doble de lo que les hubiera dado Oscar. Los de la fábrica, agradecen la buena
colaboración que favoreció la rapidez de entrega. El mecánico ha detectado una
falla que no podría haberla apreciado sin el camión cargado.
Pese a los esfuerzos de
Jacinto, en la reunión de la tarde desbordante de alegría corren ríos de vino y
cerveza. Comprende que no es bueno, algunos de ellos quieren retirarse con su
parte, afortunadamente tiene apoyo de la mayoría para convencerlos que el
triunfo logrado solo pudo ser por el aporte y colaboración de todos. No aprender
de ello es perder una gran oportunidad. Finalmente deciden encontrarse al día
siguiente en el banco que les recomendó don Javier.
No falta ninguno a la
cita, entran con cierto temor Andrés Jacinto y Claudio, preguntan en “Informes”
por el sector de caja de ahorros, allí se dirigen. Cuando los atienden y
comienzan a explicar lo que quieren hacer, la empleada los interrumpe y les
dice:
- Perdón, ustedes no
vendrán de parte del doctor Javier, el farmacéutico ¿no?-
-¿Cómo lo adivinó? –
pregunta estupefacto Jacinto.
- Él nos explicó el
proyecto que experimentan ustedes para su desarrollo, y dio por descontado que
vendrían en breve para abrir una cuenta colectiva. Si vinieron todos con sus
documentos, pasen y haremos el trámite de apertura.-
No pueden creer que los
reciban en una salita especial y les
sirvan café. La mayoría de ellos están
acostumbrados al trato desconfiado y despreciativo del común de las personas. Un
par de ellos debe poner su impresión digital, no leen ni escriben.
Ya en la vereda, Jacinto
se comunica sin tardanza con el farmacéutico. Quedan de acuerdo de verse a la
noche en la farmacia, a pedido personal de ellos, también irán Claudio y
Andrés, lo cual aprueba el boticario
Cada uno tiene sus propias
sensaciones, pero todos coinciden en que algo se ha generado y que se sienten
con ello más protegidos. Irán a recolectar con energía renovada y sueñan con
llegar a prescindir de Oscar, para ello deben esforzarse especialmente. Los
pasos con que se alejan, en distintos sentidos, son diferentes, tienen firmeza,
suenan como saludando al suelo.
La noche serena pero con rumor de
vida atraída por la luz de los faroles, manifestada en el bullir de cientos de insectos, es el marco que
saluda el ingreso de los tres camaradas al interior de la farmacia. Luego de
los saludos con rostros alegres, Jacinto toma la iniciativa y dice:
-Don Javier; supongo que ya sabe
todo, seguramente se lo habrán comentado desde el banco, usted dirá si de algo
no está al tanto, solo le diré que estamos todos muy contentos y animados.-
-Efectivamente, no hace falta que me
cuenten nada, de lo que has dicho, me interesa especialmente lo de animados, significa que quieren seguir.
Van a dar un paso trascendente en sus vidas, porque lo que en realidad harán es sellar un
compromiso que los unirá solidariamente en una empresa en común. Esto significa
que todos trabajarán de acuerdo a sus posibilidades, también percibirán en
proporción a lo realizado. ¿En que reside la solidaridad? En que lo que
obtendrán por el trabajo en conjunto supongamos cien pesos, se distribuirá con
igual valor unitario entre el que trabajó dos unidades, que el que trabajó
cinco o diez. El hecho que lo obtenido sea superior por haber vendido gran
cantidad, no interesa a la hora de distribuir, solo importa las unidades
producidas por cada uno que recibe en proporción a ello. Son todos en conjunto
como un cuerpo solo, como si fuesen una sola persona. Ahora vamos a lo que
tienen que hacer tendiente a legalizar su situación, para poder seguir sin que
aparezcan personajes que pretendan sacarles dinero por algo que no corresponda.
Es necesario que alquilen un lugar en el cual se fijará el domicilio legal. En
un comienzo pueden establecerse en la casa de alguno de ustedes, construyendo
un galpón. Lo primero es citar a todos a una Asamblea Constitutiva, en la cual
se aprobará el estatuto por el cual se regirán, el nombre y objetivos de la
cooperativa, elegirán el Consejo de Administración que es el encargado de
llevar a cabo las propuestas que se realizan y aprueban en forma
democrática en la Asamblea al menos una vez al año, y estará constituido
por Presidente, Secretario, Secretario de Actas y Tesorero. Además deben elegir
a quien vela por los intereses de los asociados y comprueba que todo se realice
en forma correcta y legal que es el Síndico. Todo ello debe registrarse en libros
debidamente autorizados.
Todo lo que les dije está regulado,
controlado y supervisado por una entidad oficial estatal conocida con el nombre
de INAES, que es el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. Es
por ello que deben comunicar al mismo la
fecha de la Asamblea Constitutiva
con quince días de anticipación, y además
todos los que fundarán la cooperativa deben cumplir con la asistencia a
un curso de información, de lo cual se les dará constancia escrita. Por ello
para hacer las cosas bien, ante todo deben concurrir o al menos comunicarse con
el INAES para no equivocar ningún aspecto constitutivo. Acá en este papel les dejo dirección teléfonos y demás datos
para contactarse. Tal vez tengan temores de que todo esto sea muy engorroso y
difícil, pero no es así, lo importante es que ese preconcepto no los
inmovilice, para ello voy a referirme primero a lo que ocurrió hace muchos
años, además del apoyo que ofrezco brindarles personalmente y a través de mi
cooperativa. Hace más de un siglo y medio se fundó en Inglaterra la primera
cooperativa moderna, en base a lo que habían escrito muchos pensadores llamados
precursores del cooperativismo. Tengan muy en cuenta que era gente como
ustedes, casi todos con muy poca formación educativa, asalariados y explotados.
Sin embargo casi sin ayuda hicieron solos lo que se les pide ahora. Ellos
tenían menos recursos de todo tipo, no existían computadoras, lo principal era
la voluntad. La cooperativa que vio Jacinto con sus propios ojos, se rige como todas por los preceptos
cooperativos, uno de los cuales habla del apoyo a la sociedad y la cooperación
entre cooperativas, por lo cual sabrán ayudarles en la orientación que
necesiten. Si hace tantos años un grupo humano se las arregló en soledad, ¿de
que pueden temer ustedes con todo lo que se les ofrece ahora? Bien, los
felicito, ténganme al tanto, no duden en preguntarme las veces que sea
necesario.-
La sensación es muy extraña, jamás
se imaginaron que integrarían ningún cuerpo directivo, ni siquiera del club del
barrio o de la Sociedad
de Fomento, tampoco que serían socios de un emprendimiento económico, con
justicia, sin explotar a nadie; amén de que ello podía ser el inicio de una
vida mejor. Es como si debieran cambiar sus antiguos y sometidos cuerpos para
poder albergar tanto cambio de situación.
Ya cerca de la casa de
Jacinto, este les comenta a sus compañeros que ha decidido ofrecer el galpón
exterior de su casa para constituir la sede. No quiere cobrar alquiler, pero si
ello fuese necesario, fijaría el monto igual al de la cuota mensual de
integración de capital de cada asociado.
Tardan un par de meses
en poder cristalizar su creación. Muchos temores los asolan, pero como han
logrado su primera conquista sin desmedro de sus ingresos diarios y perfila un futuro prometedor, se les renueva
el ánimo y la diligencia.
Jacinto se para frente
al galpón que han acondicionado al costado de su casa. El cartel ha quedado muy
bien, sobre todo dado que lo han hecho ellos como aficionados. “Recucoop Ltda. Cooperativa de
acopio y provisión de material reciclable”. Presidente Jacinto Rueda.
Secretario Andrés Sepúlveda Tesorero Claudio Donadío. Se les acabó la pintura,
por eso no siguieron. Algún día podrán encargar uno bueno, completo, a un
diseñador de letras. Con estos pensamientos ingresa al recinto, debe discutir
con Claudio y Andrés la forma de poder vender papel y cartón en gran cantidad.
No hay en la zona quien compre en esas condiciones, no pueden disponer de un
camión de los mecánicos para un viaje más allá de los alrededores, pero han
contactado una empresa que viene a retirar el material y paga más del doble que
Oscar. Aprueban el procedimiento, están tratando por todos los medios posibles incrementar
los ingresos ya que la clave del progreso inmediato pasa por tener un móvil
propio, un camión aunque sea viejo. Se han fijado un plazo pasado el cual han
convenido que si no reúnen el dinero suficiente para iniciar la compra,
recurrirán a solicitar un crédito en el Banco Cooperativo.
Comienzan a aparecer
nuevas inquietudes y necesidades. Les ocurre lo que le pasa a una persona que
jamás ha reparado en su cuerpo y de pronto se encuentra frente a una situación
que supera sus fuerzas. Si desarrolla y ejercita las partes de su organismo que
interviene en tal situación, con seguridad podrá resolver el problema. Muchos
de ellos comentan que ahora ellos son parte de un nuevo organismo que los
comprende a todos. Tienen interés ahora ejercitar aspectos de su ser antes
inutilizables. Jacinto detecta que el sentimiento más fuerte pasa por los que
no leen ni escriben. No pueden colaborar en tareas imprescindibles para todo el
grupo, lo hacen otros por ellos. Para sumar más esfuerzos han decidido anotarse
en una escuela nocturna para adultos. Además el esfuerzo es mayor ahora en pos
del proyecto; imposible, ni siquiera imaginable de realizar aisladamente por
parte de cada uno.
Jacinto baja del
colectivo. Lo deja a tres cuadras de su destino que es indistintamente su casa
y la cooperativa. La noche en pleno avance marca un tenso ambiente enrarecido por la habitual inseguridad, lo
retuvieron demasiado en esa fábrica de artículos de vidrio. Respira aliviado,
falta media cuadra, de pronto se encuentra rodeado por tres tipos armados dos
de cuchillo y el tercero, un grandote fornido, de una pistola. Comienzan por
insultarlo con incoherencias. Uno de ellos se le acerca, le lanza una cuchillada que logra
evadir pero que lo hiere debajo del estómago y le dice:
-Escuchame judío comunista puto. ¿Así que con esos
extremistas de mierda que andás, le
afanás el laburo a la gente honesta que
hace años que vive del mismo? Te vamos a dejar marcado para que todos sepan
bien la basura que sos.-
Como un gato elástico Jacinto logra
saltar a un costado gritando desesperadamente. Se arma el aviso entre las
manadas de perros de la cuadra que ahora ladran desesperadamente y para su
aliciente ve que se asoma en la puerta Humberto que está cuidando el material
acopiado en la cooperativa. Este comprende que ocurre algo grave, reconoce a su presidente y sin perder un
segundo libera a los perros a la calle. Se frenan al oír dos disparos, los
asaltantes logran huir, desaparecen acompañados con un rumor de moto acelerada.
Es muy grave lo
ocurrido, afortunadamente en el hospital donde le curan las heridas, le dicen
que la abdominal no reviste peligro alguno y el balazo solo le rozó el hombro.
La policía investigará, mientras tanto el herido siente que es imprescindible
alentar a los asociados. Intuye que debe consultar la situación con Don Javier,
lo que hace en forma inmediata, dada la desazón de los compañeros que se ven
muy atemorizados. El farmacéutico le dice que esperen al sábado por la tarde,
aconseja que no tomen determinación alguna antes de escucharlo. Acudirá a la
cooperativa, su deseo es que concurran
todos ya que quiere hablarles de algo importante.
Lo reciben ansiosos, es
el personaje que hasta ahora los ha inducido a tomar el camino del progreso
aconsejándolos con claridad y bondad.
Luego de felicitarlos
por la ruta emprendida, les dice:
-Lo que han comenzado a
realizar sin que lo sepan, es nada más ni nada menos que reunirse en legítima
defensa de lo que les corresponde como seres humanos, ante la implantación de
la esclavitud del hombre por el hombre. Este es un sistema que se originó en la
remota antigüedad apenas se comenzó a crear el poder, que se consolidó con la
creación del dinero. No interesa en este momento discutir porque y como se
generó este flagelo, cada uno puede tener una teoría, la que estudian psicólogos, sociólogos y
antropólogos, lo que debemos tener en claro es que existe y es prioridad para
que nuestro sistema funcione, defenderse de este fenómeno. En la historia de la
humanidad, el oponerse al poder esclavizante, ha conducido a miles de
situaciones, la mayoría de las cuales terminaron en violencia. Ello se debió
siempre a que los esclavizados reaccionaron en contra de los esclavizantes,
cumpliendo con una regla de oro: para que exista una pelea o una guerra, es
necesario que haya dos enfrentados y dispuestos, no se puede realizar una
batalla solitaria contra un espejo. Además los oprimidos pusieron en manifiesto su decisión de enfrentarse. Es lo que llevó
al fracaso la actitud de profetas, predicadores y pacifistas que trataron de
terminar con esta tiranía. El humano
considerado más representativo en ese
sentido, ha sido el hindú Mahatma Gandhi. Entre sus pensamientos tal vez el más
acertado para lo que veremos después, es el que sostiene: “En cuanto alguien comprende
que obedecer leyes injustas es contrario
a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”.
Uno de los aspectos más notables del cooperativismo reside en que
devuelve la dignidad del individuo a través del grupo originado. Ese grupo es
siempre más operativo, más poderoso y menos vulnerable que cada uno de los
constituyentes en particular. Por ello una vez derogada en el mundo la
esclavitud directa sobre la persona y comenzar a regir la económica, el
cooperativismo permite defenderse de esta y a través del grupo recuperar la
integridad de cada uno. La primera experiencia moderna, la de los Pioneros de Rochdale, pasó al principio
desapercibida como movimiento reivindicatorio contra las acciones económicas
esclavizantes, tanto es así que los poderosos de entonces se mofaron de ellos,
incluso se proponían apuestas para ver quien adivinaba los días que tardarían
en disolverse para desaparecer. Cuando reaccionaron ya se habían consolidado y nacido entre ellos
la férrea convicción de la forma de vida cooperativa. Ha pasado mucho tiempo,
el cooperativismo se ha consolidado, pero también han crecido los grupos de
poder que hoy en día tienden a fusionarse para eliminar competencias. Estos
grupos toman ahora como competidores a los cooperativos y comienza una
competencia más feroz, que pretende destruirlos. La amenaza ejercida sobre
ustedes, es la mejor prueba que han vulnerado intereses. La defensa no reside
en contestar la agresión, no hay que entrar en ese juego, deben cohesionarse y
demostrar que se cuidan entre ustedes y que en esto tampoco son individuos indefensos
sino un grupo monolítico. Jamás salgan solos, de a dos o tres es lo ideal,
respondan a la agresión física con incremento en el trabajo. Pueden comenzar a
acopiar material proveniente de no asociados, siempre que no supere el 25% del
total que es lo que fija la ley, abonando por el mismo lo que ustedes fijan
como retiro inmediato quedando como excedente para la cooperativa lo que se
obtenga como tal al venderlo al por mayor. Piensen permanentemente que lo que
hacen es recuperar su dignidad al fortalecer el grupo y la solidaridad entre
ustedes. Están generando un grupo de poder único hacia fuera; del conjunto
hacia adentro. Los voy a dejar para que debatan el accionar hacia el futuro.
Muchas gracias, hasta pronto.-
Debaten largamente para
ir a parar al concepto vertido por el farmacéutico. Forman los grupos. En este
punto aparecen las discusiones debido a que muchos opinan que el mundo en que
se mueve Don Javier no tiene nada que ver con el de ellos. No creen poder
detener las agresiones tan solo con ignorarlas o tratar de hacerlas más
difíciles. Claudio ha conocido de cerca de la mafia de la droga, sabe que está
totalmente respaldada, no conocen otro idioma que el del apriete, tienen las
espaldas bien cubiertas, los territorios son sagrados, invadirlos se paga con
la muerte. Ellos se han metido con Oscar, un personaje que se mueve con códigos
similares. Deciden que intentarán no agredir, pero saldrán con lo que cada uno
tenga para defenderse. Lo usarán como última instancia, si no pueden recurrir a
otra forma de defensa.
Hablan con los
conocidos que no han querido asociarse, ofreciéndoles muy buen pago por
cartones, papeles y plásticos con lo cual comienzan a incrementar en forma muy
interesante el capital cooperativo, luego del acopio y venta al mayor.
Jacinto está en
permanente alerta, consiguió un buen cuchillo que lo lleva bien disimulado con
la seguridad de que no se le caiga. Su propio cuerpo conduce ahora a un ser que
ni siquiera él conoce bien ya que es una metamorfosis en progreso. Es el
principal responsable de un magnífico grupo que cabalga la ilusión de una
liberación que nace en poder obtener los ingresos mínimos para la subsistencia
de la familia, con un horizonte de progreso y mejor vida. Claudio no ha vuelto
a mencionarle el evangelio, ha adicionado
ahora a su persona un nuevo concepto, humano y real. Completa el trío de
trabajo de vigilancia mutua, un asociado reciente: el Chino Ordoñez, hombre de
mediana edad, viudo, robusto, curtido por el aire y sol con una nutrida prole a
su cargo. La revisión de la calle es más perfecta, poco se les escapa, cada uno
acopia materiales distintos, se turnan
en la actividad para que sea justo. Los gritos de una mujer atrae en especial
la atención de Jacinto. Ella golpea con una varilla de sauce a un perro que no
la obedece. Se forma en la mente de él un paralelo con su vida. La mujer le
recuerda a la sociedad que acciona el castigo contra la rebeldía de los seres
dominados, la solución no es generar enfrentamiento sino el desarme, para poder
luego plantear un intercambio de ideas, que posibilite el progreso de todos.
El día ha sido muy
provechoso, como el sol pretende escaparse, deciden dirigirse a los lugares
donde acopian el material de reventa. Cumplido el trabajo, envían a terceros a
vender en el negocio Oscar los materiales que por ahora no pueden vender por
mayor, para luego repartir lo que corresponde a cada uno.
La vuelta a casa es lo
más difícil, para que ninguno vuelva solo, en la cooperativa esperan a Claudio
y al Chino parientes o amigos que los acompañarán luego de dejar a Jacinto con
lo recolectado para darle el destino correspondiente.
Comienza la oscuridad,
junto con ella las sombras proyectadas infunden recelo. Les falta poco para
llegar a la cooperativa, el trío se detiene de golpe, a los pocos metros cinco
sujetos desconocidos charlan entre sí sin manifestar interés por ellos. Jacinto
por lo bajo sugiere a sus compañeros fingir que acomodan sus carritos al tiempo
que preparen sus armas. Arman una estrategia instintiva con la ayuda de un
árbol de tronco grueso plantado en la vereda y los carritos. La respuesta no se
hace esperar, avanzan hacia ellos. El Chino sin mediar otra acción se
abalanza sobre uno de ellos cuando lo
tiene al alcance y con gran velocidad le apoya su revólver entre las costillas. Jacinto en tanto ha
reducido a otro y le apoya su cuchillo en el cuello. Claudio se mueve como un
gato de un lado a otro, blandiendo una navaja. Presentan una actitud tan
resuelta que los otros tres huyen espantados. A los capturados les atan las manos
a la espalda, luego los conducen a un baldío desplazándose con el máximo
disimulo. Jacinto toma la iniciativa y les dice:
-Sabemos bien quien los
manda, díganle que lo único que estamos haciendo es liberarnos de su
intermediación, queremos trabajar para nosotros y hemos descubierto lo que hace
muchos años practican con éxito muchas personas. Es un método que recomendamos
especialmente, pero hay que poseer una serie de condiciones de las cuales la
más importante y que no se puede reemplazar, es ser una buena persona, digna y
solidaria, de lo cual todos ustedes carecen totalmente. Nosotros nos
defendemos, seguiremos haciéndolo todos juntos, en ningún caso les devolveremos
las armas que traigan encima porque son ofensivas, atacan, no como cuando las
tenemos nosotros que defienden la posibilidad solidaria de existir de todo
nuestro conjunto. Por eso no les devolvemos su fierro y el cuchillo, si alguno
de ustedes está dispuesto a cambiar, lo podemos poner a prueba, para ello
deberán venir a nuestra casa que ya saben donde está, solos, para ponerlos a
prueba, luego si estamos mutuamente satisfechos y de acuerdo, podrán
acompañarnos.-
Sin que medie palabra
alguna, los dejan atados para que se entretengan en desatarse mientras los tres
asociados se dirigen a la sede.
Se quedan hasta muy
tarde debatiendo lo ocurrido, están desorientados sobre la actitud adoptada, no
pueden hacer la denuncia, lo único positivo es que se sienten fortalecidos,
además Claudio reconoció entre los que huyeron al primo de uno de sus
compañeros que asisten a la
Iglesia que también ha abandonado la droga y vende pan con
él. Hablará del tema con este muchacho, para ver que pueden hacer para rescatar
al pariente. Votan por mayoría visitar al farmacéutico para escuchar su
opinión. Todos sienten que deben sentirse más unidos que nunca, sobre todo
porque uno de los mecánicos con el que comparten trabajo les ha ofrecido
vincularlos con el dueño de un Dodge en muy buen estado, que comprará un camión
nuevo y es probable que les financie lo que les falte en cuotas.
Los días que siguen son
de gran ansiedad, don Javier los
visitará en la cooperativa para lo cual se ha convocado a una reunión
extraordinaria de Consejo. Llega la
noche tan deseada, reciben al farmacéutico con gran expectativa, tal vez pueda
aportarles con su experiencia el camino más conveniente a seguir. El
profesional se emociona por el recibimiento, los escucha atentamente sobre todo
en lo que se refiere a los acontecimientos vividos por ellos. Con los ojos
húmedos les habla en los siguientes términos:
-Les agradezco en el
alma la consideración que me tienen al erigirme como el consultor cooperativo
de vuestra empresa. Porque eso es lo que poseen: una empresa cooperativa. Me
alienta especialmente la seriedad con que han tomado esto y como sin saberlo
han escrito una nueva página sobre la manera de defenderse del asfixiante mundo
externo. Si bien el movimiento cooperativo es absolutamente pacífico, hay casos
como en el de ustedes en los que para
seguir existiendo, hay que abroquelarse ante la agresión de afuera y si el
agresor no entiende otro lenguaje que el de las armas, hay que tratar de
desarmarlo y luego convencerlo que ese no es el camino a seguir. Les aconsejo
que apenas sea posible traten de retomar el camino pacífico de la
persuasión e incrementen en la sociedad que los rodea la difusión de las ideas
cooperativas. Recuerden siempre de atraer solo a buenas personas, los
descarriados deben ser enderezados primero en otras instituciones, luego una
vez recuperados, se puede tener trato
con ellos, observándolos un tiempo antes
de admitirlos como asociados. Continúen como hasta ahora, van muy bien, y les
deseo que lleguen a la
Asamblea anual cumpliendo el primer sueño de todo el
conjunto: el camión propio. Los dejo, como siempre con un abrazo cooperativo
para todos. –
Pasan los días cada uno con un empuje mayor que en el
anterior, se sienten todos más tranquilos; ello se vuelca en el entorno.
Ese jueves por la
tarde, marca el primer triunfo increíble. Humberto casi sin aliento irrumpe en
la sede corriendo con los ojos totalmente exaltados. Grita con todas sus
fuerzas:
- ¡Oscar se va! ¡Oscar
se va!-
Gran alboroto, reunión de urgencia. El antiguo mayorista ha decidido
mudarse de zona, ha puesto en venta la propiedad. El negocio le ha decaído
mucho, incluso los que no son asociados prefieren vender a la cooperativa que
les paga más. Encontró un nuevo lugar propicio cerca de la villa “El Progreso”,
que está a unas treinta cuadras de allí.
Brindan, se abrazan, Jacinto los urge para tomar una determinación ya
que está presente casi la totalidad de los asociados. Les recuerda que cada uno
de ellos vale un voto. Con el dinero guardado en el banco, harán una oferta de
adelanto a través del mecánico para comprar el Dodge y calculan la cuota
mensual que podrán ofrecer para completar el pago. Les parece un sueño, pero en
realidad la suma de todos los anhelos personales se potencian y posibilita
cumplirlo, de eso se trata la obtención del capital cooperativo conjunto.
Parece una fiesta
infantil alrededor de un juguete largamente soñado. Han terminado todos los
trámites, faltando quince días para la Asamblea Anual Ordinaria. Luce
impecable, según la opinión del mecánico, lo han tapado con una lona y ocupa
gran parte del lugar destinado al acopio al lado de la sede. Planifican el
trabajo ahora desde un nuevo punto de vista, deben sacar el mayor de los provechos
para pagar lo que adeudan lo antes posible, han incorporado nuevos asociados,
las ideas bullen todo se propondrá y deberá aprobarse en la Asamblea , han aprendido que es el órgano máximo y
fundamental de la institución.
Es tiempo de
acontecimientos, se incorpora una mujer, Inés que separada de su marido que la
maltrataba, vive en una casilla improvisada en el margen del arroyo. La
acompaña un hijo de seis años que la ayuda en todo.
El Contador está
admirado por el orden y respeto en el tiempo asignado a cada orador, y la
conciencia de lo que representa que nadie vale más que otro en las votaciones, además lo manifestado por muchos de ellos que
lo que antes en soledad era imposible, ahora al menos se podía afrontar como un
proyecto. Con la asistencia de todos los
asociados, luego de varias horas de debates, llega a su término el Orden del
Día, que sellan con un brindis deseando que el Consejo haga aplicar con celo
todo lo acordado.
Jacinto comienza a
notar que siente a todos como parte de una nueva familia, motorizada por una
fuerza antes desconocida, con un poder descomunal que antes ninguno de ellos
tenía, tan grande que de la nada había creado en poco tiempo un camión que les
posibilitaba ahora escalar nuevas dignidades, como encarar la vivienda propia y
el estudio de los hijos.
Cuando encontré este
escrito con principio pero sin fin cierto, en el galpón de la casa donde recién
me mudaba, creí que se trataba de una ficción escrita por algún aficionado al
garabateo de papeles. Pero después de leerlo atentamente me di cuenta que
existía una relación del texto con el
contenido de un paquete con viejos papeles y fotos aparentemente pertenecientes
a un tal Claudio Donadío. De ese conjunto de folios rescaté varios datos, había
cursado bachillerato para adultos nocturno y luego licenciatura en letras.
Estaba también la dirección de la cooperativa Recucoop. No pude evitar la
tentación en la primera oportunidad que tuve, de dirigirme al lugar donde en
teoría había transcurrido el tema
escrito, para ver de qué se trataba y devolver esos documentos a su dueño.
Me arriesgué a ir con
mi auto, no conocía la zona, pero guía mediante, sabía que llegaría. Luego de
unos cuantos kilómetros, llegué al centro de la localidad buscada. Me detuve a
mirar el plano, estaba a unas treinta cuadras del lugar buscado. Era una zona
muy comercial, no había nada de marginalidad, ni de tierra, todo asfalto. Sin
duda me había equivocado, en el número correspondiente había un supermercado
chino. Al lado una tienda de ropa femenina, me atrajo para consultar. Una
señora de mediana edad me atendió con recelo, ante mi requerimiento me contestó
que la cooperativa era el más gran reciclador ecológico de la zona, muy
comprometida con el medio ambiente. Estaba ahora dos cuadras más adelante. Allí
me acerqué, ocupaba más de media manzana. En la recepción, me recibió una
señorita y de los nombres que le mencioné solo conocía el de Inés, que según
ella era la madre de Gustavo Recondo, Secretario de Actas, que casualmente se
encontraba en el lugar. Este me recibió en contados minutos, cuando le mencioné
el motivo de mi visita, prestó mucha atención, sus ojos se fijaron en las
fotografías que le mostré y con una expresión de alegría en un grupo reconoció
a Claudio, también a su madre y
padrastro. Me hizo pasar a un salón contiguo donde se reunían los
miembros del Consejo. Instalados allí, le dije que si le interesaba le dejaba
todo el material, solo le pedía que me contara lo que recordara desde que su
madre ingresó a la cooperativa, para dejarlo grabado y luego agregarlo al
escrito atribuido a Claudio que según
explicó Gustavo, ahora estaba radicado en Uruguay, creando allí una sede
cooperativa similar a la de ellos. De esta manera, tendrían la historia de la
institución hasta el presente. Con la emoción escondida de un hombre que no
podía retener las lágrimas, Gustavo Recondo asintió con la cabeza, pulsé
inmediatamente el grabador y esto es lo que relató:
-Recuerdo que cuando
tenía seis años, nos habíamos instalado con mi madre en un terreno abandonado
en las márgenes del arroyo que hoy a tres cuadras de acá circula bajo tierra,
entubado. Vivíamos de recolectar botellas, cartones, y todo lo que brinda la
calle, o sea lo que se conoce como “cirujeo”, luego mamá lo vendía a un tal
Oscar que le daba algún billete con lo cual comíamos. Nuestra tapera era frágil
y endeble a pesar que dedicábamos mucho tiempo a tratar de apuntalarla bien. Mi
padre hacía tiempo que no había aparecido más lo cual era muy bueno, había una
boca menos para comer y nadie nos castigaba. Lo eché de menos el día de la
tormenta que nos inundó todo, el agua arrastró lo poco que teníamos, al día
siguiente hubo que empezar de nuevo. Mi madre trabajaba y lloraba
simultáneamente, fue entonces que un vecino que estaba en situación similar,
nos recomendó la cooperativa, porque para colmo de males, Oscar se mudaba lejos
y nos produciría una gran pérdida de tiempo llegar hasta allá. Al arribar al
sitio recomendado, mi madre observó con gran recelo el lugar, yo me agarraba
fuerte de sus pantalones. A los pocos minutos de charlar con quien nos recibió,
se distendió, lo recuerdo bien, terminamos riendo, nos fuimos muy contentos
porque nos habían pagado más, comeríamos mejor esa noche. Los señores que nos
habían atendido, me parecieron buenos, no me imaginé que tiempo después, uno de
ellos, Jacinto se pondría en pareja con mi madre y sería mi padrastro. Desde un primer momento me pareció bueno eso
de la cooperativa, no se metían con nosotros, permitían que viviéramos con
menos carencias, por eso me puse muy contento cuando le ofrecieron a mamá a
asociarse. Creo que ella percibió el brillo de alegría en mis ojos y eso
definió el que se animara y se asociara. Me explicó que deberíamos pagar un
dinero que llamaban capital accionario, pero que eso era de a poquito, no nos
dolería mucho, además íbamos a ser parte de algo que jamás hubiésemos soñado.
¿Ve allí en esa pared ese cuadro que tiene una foto de un viejo camión? Pues
bien, seríamos junto con los demás los dueños del mismo. Desconfié, pero
después pensé ¿Qué nos podían sacar si no teníamos nada? Además ese dinero que
había que ir dejando, salía del dinero que ganaba la cooperativa en la venta de
los materiales, no de nuestro bolsillo. Era muy difícil para mí entender eso de
que todos éramos dueños de algo y no que
uno solo lo fuese y lo alquilase a los demás. Quiero mencionar el primer gran
acierto de esas voluntades unidas. Tomaron conciencia que era tan bueno lo que
tenían, que quisieron que algún doctor nos explicara a nosotros, o sea a sus
hijos, de manera que lo entendiésemos. De igual manera era muy importante que
fuéramos a la escuela, para que se nos abriera la mente y entendiéramos todas
las cosas más facilidad y prepararnos mejor para la vida. Para ello, se
contactaron con un farmacéutico del barrio que los aconsejaba, quien los
comunicó con un grupo de docentes cooperativistas quienes ofrecieron un
programa a largo plazo para comenzar a instituir una escuela cooperativa, con
creación en la misma de una cooperativa escolar. Después de la compra del
segundo camión, fue lo que encararon. Tuve la dicha de iniciar ese primer grado
a los ocho años de edad, asistíamos los
hijos de los asociados y algunos chicos más. Esa experiencia sobre todo
la de la cooperativa escolar, nos dio otra visión y opción de la vida.
Comenzamos con una huerta entre todos los chicos, con lo que obteníamos por la
venta de lo producido, pagábamos gran parte de los gastos del colegio. Todos
nuestros padres, se anotaron en escuelas nocturnas para terminar sus estudios,
finalizaron los primarios, la mayoría siguieron y terminaron los secundarios, y
algunos son universitarios. Estoy absolutamente seguro que este paso fue el
fundamental en nuestra historia. Nos permitió crecer en todo sentido, así no
tan solo industrializamos el reciclaje, sino que acompañamos a la lucha por
lograr un medio ambiente mejor para todos. Hay ahora entre nosotros un biólogo
especialista en ecología. Estamos vinculados con entidades que agrupan a las
cooperativas que son las federaciones, y también con la ACI que es la entidad que maneja el
cooperativismo a nivel mundial. Mis padres ahora forman parte de la federación
y están en el estímulo de creación de nuevas cooperativas. Tenemos un
compromiso solidario con la comunidad, erradicando todo lo que está a nuestro
alcance que tenga que ver con la contaminación del medio ambiente. Tenemos la planta
de reciclado de cinco materias primas, menos contaminante de la región y
estamos encarando ahora la construcción de un edificio donde se creará nuestro
colegio a nivel secundario. Somos una gran empresa que se formó de
desposeídos gracias a un farmacéutico
que abrió los ojos a nuestros padres que eran sumamente pobres pero tenían un
gran tesoro que era y es la cultura del trabajo, que lo que uno no puede solo,
lo logra en unión con otros que piensen igual, la suma de voluntades,
multiplica la efectividad. Una sola persona con mucho dinero, un gran capital,
generalmente explota a innumerables personas. Mucho dinero poseído en
cooperación, satisface la necesidad de todos los integrantes, los vuelve
solidarios, conforman un polo de poder que reside precisamente en el conjunto
que se empleará su crecimiento económico siempre en fines nobles de interés
mutuo. Cuando se transita el cooperativismo, se vuelve una forma de vida y se
coopera inclusive entre cooperativas. Es una forma de ser y actuar que es viva,
y como todo lo vivo cambia con el tiempo. Por eso nuestro nacimiento como
cooperativa tuvo matices diferentes que el de los ingleses a pesar que ellos
cuando crearon la primera cooperativa de este mundo moderno eran casi tan
pobres como nuestros padres. Ellos jamás
fueron violentos, nosotros tampoco pero tuvimos que defendernos de agresiones
físicas. Lo que importa es que solucionamos la cuestión y luego siempre fuimos
pacíficos. Lo que he dicho, más que una historia, es para hacer pensar a la
gente, por ello deseo que se difunda.-
Abandoné el lugar con
la imagen emblemática de esa foto del camión antiguo en mi retina. Me pareció
una felonía imperdonable no difundir lo que me solicitó Gustavo, de modo que
con una copia del escrito que poseía Claudio y lo dicho por el Secretario de
Actas, comencé esta cruzada para que se conozca esta ejemplar historia. Espero
que sea la semilla que origine muchas voluntades similares.
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