sábado, 30 de junio de 2012

La finalidad de este Blog es crear un lugar donde puedan recibir los docentes en general, diversas narrativas destinadas a la enseñanza del cooperativismo, mediante el análisis y comprensión de textos realizados con cualquier técnica pedagógica. A título  de ejemplo, a continuación se expone un breve relato, y una novela corta. Más adelante publicaremos nuevas novelas destinadas a la misma función. En ambos casos, se trata de narrativas escritas y publicadas a través de CO.FA.LO.ZA. Ltda  por Jorge G.R. Ciruelos Casabayó

LA OFICINA

            Todas las mañanas ven el inicio del mismo modo, pesan mucho sobre el ánimo de los veinticinco empleados que deben realizar su diario y monótono trabajo sin posibilidad alguna de variantes; así lo requiere el gruñón de Ruperto, jefe de todos ellos, que no admite ideas ni modificaciones en la realización de la labor asignada. Con su rostro surcado por las líneas del rigor y la amargura, exige más y más de cada uno, casi no les queda a sus subordinados tiempo ni para respirar.  Cada uno tiene asignado el trabajo administrativo de diez de los obreros de la fábrica y es responsable por todo lo que se refiere a ellos. Deben liquidar los sueldos quincenales, los aportes a la obra social, al sindicato, los horarios de llegada y retiro, horas extras, licencias, vacaciones, en fin todo lo inherente a su vida laboral. Edelmiro, uno de los que padecen este accionar, ha notado que este sistema produce una gran pérdida de tiempo, ya que si por ejemplo está calculando horas extras de un asalariado y entra en el sistema un pedido de adelantar la hora de salida para el día de la fecha  de otro a su cargo, debe abandonar lo que está haciendo para retomarlo más tarde y reiniciar entonces nuevamente el sistema de cálculo de horas adicionadas. Se pasa varias horas entrando, saliendo, reingresando a cada ventana de la computadora, con el consecuente mareo que conduce a un menor rendimiento. Idea una variante para optimizar el ridículo sistema imperante, pero tan solo con mirar de reojo la expresión amarga y adusta de su superior, abandona la idea de plantearlo. Resuelve intentar una forma alternativa para poder aplicar su parecer, tendiente a lo cual invita a todos sus compañeros  a su casa para el domingo siguiente con el fin de proponerles la ejecución de su inquietud.
            Llega el ansiado día, Edelmiro prepara una buena mateada; y bizcochitos mediante, expone su pensamiento. Con tan solo apretar una tecla, se derivaría de la PC que está operando en ese momento una liquidación de haberes, un pedido de horas extras, a la computadora de quien se ocupa en ese momento del tema. O sea determinado grupo de operadores se dedicarían a un tema en particular, sin tener que dedicarse a otros. Para que no resultara demasiado monótono, semana tras semana, variarían el ámbito a que se dedicaría cada grupo, así por ejemplo el que se dedicaba una semana a la liquidación de haberes, a la siguiente se dedicaría  a las horas extras, la subsiguiente a los aportes, y así sucesivamente. Ruperto ni siquiera se enteraría de este cambio, ya que cada uno seguiría siendo responsable de sus diez obreros asignados.  Este sistema, sería totalmente voluntario, para implementarlo deberían ser al menos quince los adherentes y cada uno podría retirarse del mismo tan solo avisando unos días antes. A los fines de reajustar el proceso, se reunirían periódicamente para revisar la marcha de los acontecimientos y siempre votarían para adoptar nuevas ideas, cada concurrente tendría a la hora de votar un solo voto. Además lo que ocurriría es que cada uno sería más solidario con el otro, ya que todos serían responsables por todos, un error de uno podía perjudicar a otros, se extremaría el cuidado. De esta primera reunión, surgirían las bases por las cuales se regirían y los ejecutantes de las actividades extras que se crearían, cuyo mandato surgiría por elección de los presentes.
            Decidieron quince de ellos adherir al sistema. Nació entre ellos la idea que si todo marchaba bien, se lo contarían a sus amigos que trabajaban en otros lugares, para que adoptaran modelos similares, e intercambiar luego apoyo recíproco con ellos.
            Hace un tiempo que está funcionando muy bien la idea de Edelmiro. Ahora cada grupo tiene más tiempo, están todos mucho más unidos, se acabaron celos y diferencias. No le temen más a los gruñidos de Ruperto, se decide en conjunto la actitud a tomar, la solidaridad crece y están pensando en nuevas formas de proyectarse a la sociedad.
            Ruperto está admirado, no se explica como es que ahora tiene menos excusas para gruñir, tal vez tendrá que buscarse nuevos horizontes donde quejarse.
            Ha nacido no tan solo un grupo de colaboración, han creado una relación de mutuo apoyo y se consolidó la amistad entre muchos de ellos.
            Sin casi saberlo, han originado una cooperación que consolidan  a diario.


Esta historia no tan solo marca los preceptos cooperativos, sino que muestra como un conjunto de personas pueden sustraerse a los caprichos o veleidades que puedan sostener los que tienen poder. Un poderoso puede implantar sus caprichos porque los que se opongan van a ser delatados por los arribistas y trepadores, mientras que si el conjunto obra cooperativamente, su éxito o fracaso dependerá del de todos, y desaparecerán entonces los delatores, fortificándose la defensa personal con la del conjunto.




PARA TODOS

            Se apoya sudoroso en su carrito. No mira hacia el despejado cielo, bien sabe que es para todos; observa la tierra que solo es para algunos. Lo dejan transitar, si es cuidadoso puede recoger los tesoros socialmente despreciados, no debe desparramar nada, si abre bolsas debe luego cerrarlas. Jacinto es joven pero a pesar de ello siente que la vida ya lo ha quemado. Debe continuar con el incendio, sigue empujando su móvil con la mirada atenta hacia todos los sentidos. Hirientes miradas tras las celosías lo vigilan traspasando su sensibilidad, son acusadoras de su marginalidad. Recuerda a Rosa que lo rechazó por su condición, ahora está en pareja con ese gordo lechoso del quiosco, que es una bazofia comparado con él. Pero tiene guita, es lo único que sirve para comprar felicidad  o almas. Enfila hacia lo de Oscar, comprador de esfuerzos y sudores. Paga  muy bajo precio, para sacar buena diferencia al venderlos en las industrias. ¡Si pudiera tener una camioneta! Con una chatita se animaría a competirle a pesar que él tiene un camión Mercedes Benz. Pero hay que nacer bien parado, o al menos caradura. O animarse a robar a los ladrones que son la mayoría entre los que lo rodean. Llega a su destino,  le clasifican el material que trae, lo pesan, le dan las monedas correspondientes que alcanzarán para el chupi luego de dejar el carro en casa.
            Rumbo al almacén le taladra en el cerebro la frase escuchada hasta el hartazgo: “Como van a progresar, si lo que ganan se lo gastan en vino”. Lo dicen las mentes que nada saben sobre la vida sufriente, los que no necesitan embotar la realidad. Con la cerveza fresca adquirida, va al encuentro de los muchachos para chupar un rato antes de ir a casa. Se reúnen en la esquina del quiosco del gordo porque antes de prohibirse, compraban allí el vino y la cerveza, ahora cada uno lleva su botella. Como siempre charlarán y arreglarán para encontrarse el sábado a la noche o el domingo. La conversación es diversa, toca muchos temas pero siempre está latente el de la supervivencia, que aflora con ímpetu cuando comienza el mareo etílico.
            Vuelve achispado pero sabe bien lo que hace. En la esquina se acaba el asfalto, comienza la tierra. Aunque no está trabajando, mira como siempre por si hay algo que valga la pena meter en el bolso. Al pie de un árbol le llama la atención un aparato, que al acercarse se ve viejo, manchado por el tiempo, con varias teclas. Lo toma con sus callosas manos, lo gira en todos los sentidos, para luego concluir que se trata de un viejo grabador. No es común encontrar algo así, decide llevarlo. En su rancho comienza a analizarlo. Observa a través del visor que hay una cinta de grabar colocada en el lugar correspondiente, que aparenta estar en buen estado. Le faltan las pilas para hacerlo funcionar, por fortuna son las mismas que las de su linterna. Hace el cambio, aprieta la tecla “on” luego de rebobinar la cinta. Es maravilloso, funciona aparentemente en forma normal. Su mente se prepara para escuchar algo de música, ojala sea de “Fito Páez”. Para su sorpresa habla un “chabón” que dice: “Recopilación de declaraciones de adultos masculinos y femeninos mayores de cincuenta años, para el trabajo práctico de sociología II”. Luego de una pausa de un instante, se oye una voz femenina:
 “-El progresar es difícil, casi imposible. Eso es para los que tienen plata, no para los que laburan todo el día en la fábrica.-“.
 Se hace un silencio para comenzar el discurso de otra persona, un hombre en este caso:
 -“Progreso es lo que podemos pretender para nuestros hijos y nietos. Antes si estudiabas o te metías en el ejército o la cana, zafabas, ahora es más difícil, hay que andar en la política o en las barras bravas.”-
Luego de la pausa, otra opinión:
 “- Hay que buscar la manera de tener un negocio, es la única forma de lograr progreso. Pero además te tenés que relacionar para que no te saquen todo entre los impuestos, los chorros, los drogadictos y la cana”.-
 Escucha atentamente el resto de la cinta. Le resulta curioso que todos piensan aproximadamente lo mismo y que él como persona según las opiniones, está encuadrado en el límite donde comienza la marginalidad, la vagancia, el vicio. Quiere volver a escuchar todo, pero las pilas se agotaron y no tiene dinero para comprar otras. Además se ha quedado sin linterna para salir a la noche si escucha ruidos de posibles “chorros”. Se tira en la catrera un poco confundido. Se pregunta para que o quienes está viviendo si la gente que ha vivido más que él, opina que no hay remedio o solución. Tal vez si pudiera conquistar a la Rosa tendría una familia. Sus hijos podrían hacer lo que él no puede porque no está preparado, no estudió. Pero parece que en estos tiempos que corren tampoco es el camino.
            Una noche muy intranquila en el interior de su ser hace que se despierte sobresaltado. Escucha aplaudir de manos en la puerta, es el pibe que pasa vendiendo pan casero, hasta hace poco andaba en la droga. No tiene un mango, ante su forzosa negativa se retira amablemente con su consabido estereotipo: “Que Dios lo bendiga hermano”. Hermano las pelotas, piensa Jacinto, este cambió el obnubilado de su mente debido a la hierba, por el lavado de cerebro evangelista. Sin duda es más sano para cuerpo y alma, pero en los hechos solo cambió su esclavitud.
            Se viste rápido, debe salir a colectar antes que la competencia se lleve todo. Necesita dinero urgente, además tiene que comprar un bulón para arreglar el eje del carro, esencial para poder trabajar bien. Está cerca el fin de mes, la gente tira menos cosas, los cartoneros pululan más. Muy preocupado por lo escaso de la recolección recuerda que hace bastante que no va a lo del farmacéutico Don Javier, quien le junta envases de plástico vacíos de gaseosas y botellas de vidrio. Además como sabe mucho, tal vez pueda sacarle la angustia que le ha producido el escuchar esa maldita cinta que significa que su suerte está echada y sellada. Con su mente confundida, no sabe bien el motivo  por el cual se la lleva junto con el aparato, se los dejará para que la escuche y le de su parecer. Al llegar a la farmacia  se percata de que poco podrá lograr, Don Javier está discutiendo con un tipo sobre una receta de obra social, y masculla una palabra rara, algo así como “validación”. Al verlo allí le dice:
- Espera un poco, tengo algunas cosas para vos.-
Algo alentado, Jacinto se sienta a esperar. Cuando le toca el turno, el boticario sale del interior con un par de bolsas llenas de botellas vacías. Emocionado por la actitud del profesional le dice:
 -Muchas gracias, maestro. Si no le incomoda, le dejo este grabador, hay que ponerle pilas, para que escuche lo que dice, no me deja dormir, siento que mi vida está perdida y me gustaría su opinión si no le molesta-.
            Los ojos del solicitado demuestran admiración, enseguida capta que tal vez pueda ayudar a orientar a ese pobre muchacho en su integridad y salud mental, debido a lo cual le responde:
-Mañana estoy de turno, venite a la noche después de las diez que aparece muy poca gente, ahí lo hablamos ¿te parece?-.
            -No quisiera molestarlo, se lo agradezco mucho-.
            -No es molestia, al contrario, si puedo ayudarte es parte de mi deber-.
            Emocionado se retira, no se hubiera animado a decirle esto al médico del barrio, pero como Javier es como si fuera un doctor, tal vez también pueda alentarlo o encontrar una vía que haga posible un mundo diferente. El resto del día mejora bastante, es posible que sea por su esperanza. Es posible que las botellas del boticario hayan sido importantes quizás más por lo que representan que por lo que Oscar le da por ellas. El transcurso del día siguiente está marcado por altibajos pero con una luz de esperanza. Duda en asistir como una molestia al turno de este hombre pero siente que se lo ofreció de buena onda, por otra parte quiere rescatar el grabador. Finalmente se decide al llegar la hora, se asea, peina y se dirige a la farmacia. Le asombra el hecho que lo hace pasar, creyó que lo recibiría y atendería a través de la ventanilla, en la vereda. Ya en el interior hay una mesita con dos sillas dispuestas en el espacio donde de día se atiende al público. Sobre la mesa hay una gaseosa familiar y platitos con una picada. Lo hace sentar y le dice:
-No te preocupes, cuando toquen el timbre atenderá mi señora que me preguntará sobre la receta que despache. Así podemos hablar con cierta tranquilidad de un tema que creo que es importante para vos.-
  Jacinto algo perturbado por la amabilidad, balbucea:
-Muchas gracias jefe, pero no se hubiera molestado.-
Como si no hubiese dado ninguna importancia a lo dicho, el profesional le responde:
- Creo que comprendí el motivo de tu desazón. Después me dirás si es así. Mientras hablo, servite de los platitos y tomá gaseosa, que hace calor. Bueno, vamos al asunto; lo que te preocupa, de distinta manera e intensidad ha preocupado a una buena parte de la humanidad desde hace mucho tiempo. Hoy en día se estudia la manera de resolverlo por eso estudiosos del tema se preocupan por ello, como es el caso de la facultad donde acude o acudió el dueño de esta cinta grabada. Lo más grave de la situación es la sensación de impotencia para poder vivir una vida digna que conduce muchas veces a actitudes perjudiciales por parte de los que se sienten acorralados. Te voy a dar una buena noticia. Hay una salida para quienes como vos están dispuestos al trabajo y al esfuerzo. Es una condición muy importante para comenzar el intento de caminar esta ruta. No se trata de magia ni religión, tampoco de juego de azar, ni de un buen golpe delincuencial. Se trata de la única manera que ha encontrado el hombre hasta ahora de conseguir en forma justa equitativa y pacífica de conseguir poder y dinero sin que se perjudique a los demás y se beneficie a todos.-
            Suena el timbre, atiende la esposa del anfitrión, pregunta un par de cosas a su esposo, mientras Jacinto aprovecha el paréntesis para engullir unos bocaditos y bajarlos con un trago, que también le ayuda a deglutir la fantasía que cree estar escuchando. Se anima luego a decir:
 - Discúlpeme maestro doctor, no es que dude de lo que dice, pero usted ¿está seguro de lo que afirma? Si es cierto,¿Por qué nadie lo aplica?-
            -Interesante pregunta la tuya. Para comenzar te diré que hay mucha gente que no conoce el mar. Ello se debe a que no hay interés especial en el seno de la sociedad para que todos lo conozcamos. Para alguien que jamás lo ha visto, cuando escucha hablar de él puede parecerle una historia fantasiosa. Ver para creer, dicen. Justamente quiero que veas para que luego puedas valorar lo que ves y hacerlo o lograrlo, según sea el caso.  Mañana precisamente debo ir al lugar donde ocurre lo que te he dicho, si deseas puedes acompañarme Parte de la sociedad, sobre todo la de los poderosos, se encarga de que todo esto no se difunda.-
            Una intensa sensación de duda recorre la mente de Jacinto. No puede evitar la tentación de conocer, si existe, el desarrollo real de lo que ha escuchado, de modo que acepta acompañarlo. Combinan para el día siguiente, decide que  iniciará más temprano su trabajo para compensar las horas del mediodía que tal vez sean perdidas.
            Está lleno de dudas e interrogantes, le cuesta dormir a pesar que debe levantarse muy temprano a la mañana siguiente. Lo tranquiliza el hecho que pudo cambiar el perno que amenazaba con hacer perder la estabilidad del eje de su carro.
Es todavía de noche, está asomando el sol para saludar el alba. Aborda la calle con temor, la seguridad es escasa. Se tranquiliza al pensar lo poco atractivo que resulta para ser asaltado: un carro desvencijado, papeles, cartones, vidrio; demasiado trabajo para cargar tan poco valor.  Se maravilla por la cantidad de material que recoge, sin duda no pasó nadie antes. Lo toma como un buen augurio, en lo sucesivo saldrá bien temprano. Al terminar antes del mediodía, lo encuentra  a Oscar desocupado, aprovecha para pelearle un poco el precio, no obstante debe aceptar lo ofrecido, no tiene alternativa.
Llega a la hora señalada a la farmacia. De allí salen hacia el misterioso lugar en el coche de Javier, quien trata de entablar diálogo con él para amenizar el viaje. Al estacionar frente a un edificio, Jacinto debido a su ansiedad ni siquiera repara en el nombre del lugar inscripto en la fachada. Se introducen por un pasillo, al final del mismo hay un par de guardias de seguridad que saludan muy amablemente. Sin duda  conocen al farmacéutico, el solamente les dice:
 -El señor me acompaña para conocer el lugar.-   
Ingresan sin más trámite, adentro aparece un lugar grande con varias oficinas y una explanada con estanterías donde se alinean en forma ordenada infinidad de cajas de medicamentos, en otras hay frascos de perfumes además de artículos diversos de perfumería y finalmente al fondo hay otros objetos entre los cuales se reconocen fácilmente jeringas para inyección, algodón, gasas, telas adhesivas y cientos de artículos más. Acceden a una oficina, el farmacéutico se anuncia a una señorita con cara de secretaria:
 - Soy el asociado Javier número B 1349, queremos hablar o con el Sr. Presidente o el Sr. Secretario. Jacinto comienza a temer, tal vez quieran experimentar  utilizándolo a él, quizás se trate de una secta de farmacéuticos vaya a saber con que fines, como vio recientemente  en una película , pero trata de tranquilizarse al pensar en la trayectoria impecable de Javier en el barrio donde es muy querido. Aparece el secretario que se presenta, le dicen al visitante que espere unos minutos, lo dejan sentado en la recepción. Algo nervioso Jacinto recorre su entorno con la mirada y fija la vista en una plaqueta insertada en la pared que dice: COODEF  Cooperativa  Del Farmacéutico Ltda. No es la primera vez que ve o escucha la palabra “cooperativa” pero no sabe exactamente de que se trata. En medio de esas cavilaciones, reaparecen los ausentados. El secretario se dirige a él diciéndole:
-Estimado Jacinto, lo llevaremos a recorrer nuestra cooperativa para que luego el asociado Javier le aclare dudas y cual es la propuesta que le quiere hacer. El recorrido es a los fines que usted medite en lo ocurrido a través de cincuenta años en este emprendimiento que comenzaron veinte farmacéuticos desesperados porque del excedente de dinero que quedaba entre el precio que fijaba el laboratorio por su producción y el precio de venta al público, casi la mitad se lo quedaba la droguería que los proveía. Con el resto no podían vivir dignamente la mayoría de ellos, sobre todo los que no tenían grandes volúmenes de venta. Si ellos actuaban como una droguería juntando para tal fin sus esfuerzos y accionar, eliminarían la fuga de dinero que quedaba en manos de los drogueros. Es lo que hicieron y de esa manera pudieron comenzar a vivir dignamente.  No tan solo consiguieron su propósito sino que las demás droguerías para subsistir debieron reducir notablemente su margen en beneficio de todos los farmacéuticos. Comenzaron con gran esfuerzo en una piecita de cuatro por cuatro. Al principio ellos debían ir a unos cuantos los laboratorios a buscar los medicamentos ya que se negaban a entregar directamente pequeñas provisiones; no tenían empleados de modo que iban a preparar en forma rotativa los pedidos y la toma telefónica de los mismos.  A continuación verá el cambio y el progreso a través de los años, lo cual ocurre y ha ocurrido en forma parecida en casi  todo el mundo, esta es solo una muestra de nuestro accionar. Pero lo más importante no es el crecimiento en sí, que puede ocurrir en cualquier tipo ordenado de empresa, sino quienes son los dueños de todo ese crecimiento, como se distribuye entre los que lo posibilitaron  y de que manera se garantiza que ello siga ocurriendo permanentemente.-
            Jacinto terminó su paseo de reconocimiento totalmente mareado. Jamás en su vida había recorrido una gran empresa, fuese del tipo que fuese, le resultó muy impresionante. Como Javier notó su perturbación, lo llevó a tomar un refresco en el comedor del lugar, para luego abandonar el mismo de regreso a la farmacia. Lo despidió con las siguientes palabras:
 -Me gustaría que vengas mañana cuando cierro a la noche para que terminemos de charlar sobre lo que viste y lo que habló el secretario para luego darte la idea de lo que puedes hacer para iniciarte en un emprendimiento de este tipo. Comienza a hablarles de todo esto a tus compañeros o amigos que sepas que son buenas personas.-
            Caminó errante por las calles que conducían a su casa. Le martillaba en la cabeza lo visto y oído, no podía imaginar que pretendía el farmacéutico de sus posibilidades, como intentaba ayudarlo. Tal vez había algo de magia, de modo que se lo comentó al chico evangélico que vendía pan casero. Este lo desalentó al decirle que detrás de esto debía estar el demonio ya que solamente Jesucristo podía ayudarle en la vida. Otros compañeros no quisieron decirle nada, pero lo miraron con desconfianza. No obstante había una sensación en él de que don Javier no podía ser un enviado del demonio o algo parecido; era un buen tipo.
            Ese día fue eterno, la hora de cierre de la farmacia no llegaba nunca. Cuando el boticario lo hizo pasar, miró con desconfianza y atentamente a su alrededor. Todo se veía normal, no había ningún olor extraño, más allá del típico del lugar. Estaba nuevamente la mesita servida tal cual ocurriera la vez anterior. Picaron unos pedacitos de queso jamón y salame, deglutidos con unos sorbos de gaseosa. Luego de una charla sobre lo ocurrido durante el día, Javier le dijo:
            -Ayer viste como es y funciona nuestra cooperativa, escuchaste también la historia de la misma. Lo que todavía no sabes es que todas las cooperativas funcionan de la misma manera de acuerdo a una ley que las rige, desde su formación hasta su desarrollo, determinando las pautas, reglas y principios a seguir. Pero esta explicación vendrá al final de la experiencia que te voy a plantear. Para alentarte a la misma, debes tener permanentemente en mente que si haces bien las cosas y como corresponde, algún día podrás ser parte de una entidad como la nuestra, dueño al igual que tus compañeros de un emprendimiento similar. No importa que nosotros seamos más leídos o ilustrados que ustedes o que hayamos arrancado con más posibilidades económicas. Nacerá en ustedes el ansia de educarse, lo cual harán conforme vayan avanzando, tardarán más en lograr lo mismo pero llegarán igual porque lo que importa es el comportamiento y acatamiento a los principios para que todo funcione bien. Lo que debes hacer es lo siguiente: reunir al menos diez compañeros que libremente decidan participar en la experiencia. Hay que aclararles que una vez realizada, pueden continuar o no con lo que sigue. Los que continúen pueden alentar a otros a incorporarse, aclarando que cualquiera  puede retirarse con tan solo avisar unos días antes para reorganizarse. El plan a realizar será este: cuando salgan a trabajar deberán separar alguno de los materiales de recolección, el que hayan convenido entre ustedes por elección  mayoritaria, considerando  que será el más fácil de vender en gran cantidad. Supongamos que eligen el plástico porque en la zona hay una fábrica que recicla y compra el material en gran cantidad. Todo lo que junten de dicho producto, no lo venderán ni a Oscar ni a otro mayorista, cada uno de ustedes lo guardará en su casa. Deberán buscar luego una manera de trasladarlo en conjunto cuando hayan obtenido entre todos una cantidad importante del mismo. Será necesario conseguir una balanza, les ofrezco una que tengo en el sótano que no uso por ahora, me la devolverán el día que tengan una propia, no hay apuro. Con ella pesarán lo que aporta cada uno, lo dejarán anotado. Luego tramitarán la primera venta a la fábrica. Verán que el importe que obtienen de la venta por kilogramo será sensiblemente mayor que lo que les paga Oscar. Si por ejemplo este les paga $1 por kilo, tal vez en la fábrica en gran cantidad les abonen $ 2. Suponte que personalmente has aportado 10 kilos, te corresponden $20, si se lo hubieses vendido a Oscar, habrías percibido solo $ 10. Esos $10 de más obtenidos por vos, los lograste gracias a que lo vendieron todos juntos a precio de venta por gran cantidad. Ese excedente  sumado al  que les corresponde a los demás, en realidad es del conjunto que participó y que posibilitó acceder al precio de venta por gran cantidad. Si otro compañero solo juntó 5 kilos, habrá obtenido un excedente de $ 5 por sobre lo que le hubiera pagado Oscar. Todos los excedentes, serán anotados uno por uno en una libreta que luego será custodiada por uno de ustedes, a elección igualitaria, es decir un voto por cada uno, sin importar la cantidad de material que aportó cada uno en la operación. Tampoco deberá esto pesar en la elección, el que considerarán elegible es el que parezca mejor ante ustedes por su responsabilidad y orden en el cuidado de las cosas, ya que darán por sentado que todos son de confianza y de fiar.
            El importe registrado a nombre de cada uno, constituirá el primer capital que tendrá cada uno. Este  será devuelto a quien por cualquier motivo desee abandonar el grupo. El monto global recaudado, lo guardarán en una cuenta de ahorro colectiva de un banco cooperativo, para al menos en un comienzo destinarlo a la evolución de la futura cooperativa de acuerdo a lo que apruebe la mayoría. A fines de poder evolucionar, deberán agudizar el ingenio para poder trasladar al menos al comienzo el material con un costo ínfimo o nulo. Lo que cada uno de ustedes llevará a su casa, no sufrirá merma alguna, ya que será lo que habría llevado si hubiera vendido lo recolectado a Oscar.  La plata del banco estará asegurada ya que para extraerla es necesario el acuerdo de todos, de lo contrario el banco no se la dará bajo ninguna circunstancia a alguno en forma individual. Este es el trabajo que debes realizar teniendo en cuenta en cada instante que estás iniciando algo que cambiará fundamentalmente tu forma de pensar. Ya no serás tu solo contra el mundo, será ahora un grupo que tiene los mismos intereses y comparte el trabajo en beneficio de todos. Si el proyecto va bien, les irá bien a todos, si fracasa, fracasará el conjunto. Para que todo esto sea válido deben hacerlo sin ingerencia de afuera, solo pueden pedir aclaraciones, si las necesitan, me ofrezco. Cuando termine esta primera etapa continuaremos viéndonos como de costumbre, llegado el momento te diré lo que deben hacer para constituirse en cooperativa, en una verdadera cooperativa. No dudes en preguntarme si necesitas que te aclare cualquier tema.-
            Se despiden, Jacinto tiene una ansiedad pungente de contar sus experiencias a conocidos y amigos. Dirige sus pasos hacia la esquina del quiosco, para plantear a los allí reunidos la propuesta recibida. No lleva su botella, quiere lucidez, no embotamiento. De lejos la ve a la Rosa que ayuda al gordo a atender, piensa que ella es un aliciente más para intentar que funcione lo propuesto por Don Javier; si se transforma en un no marginal, tal vez pueda conquistarla. La charla general se inclina hacia temas propicios al promediar la noche. La situación imperante, el dinero, la pobreza, son angustias latentes lo cual aprovecha Jacinto para introducir su solución, trata de explicarla como se la contó el boticario. No será fácil solo uno de ellos se interesa enseguida, es muy buen tipo, los demás medio en curda, dicen que lo pensarán.
            Ese farmacéutico debe ser clarividente porque de todo lo que recogen, debido a distintas causas, lo mejor para la experiencia consiste en juntar botellas de gaseosas de plástico. Le pasaron el dato de una industria de reciclado que compra cargas a partir de cien kilos. Para que no se resienta su magro ingreso, sale cuando asoma el sol  y trabaja hasta que se pone. Su amigo que se ha entusiasmado con la idea, sigue el mismo comportamiento. Comienzan a comprender que si solo siendo dos se acercan al acopio mínimo en una semana, si fuesen diez, lo harían a diario. Cada uno de ellos habla con sus conocidos, luego de mucho esfuerzo logran integrar diez voluntarios. Jacinto comienza a tener trabajo extra, se comunica con la fábrica donde encuentra el primer inconveniente serio, ya que le exigen para entregar la carga la presentación de una factura para poder efectivizar la transacción. A la noche ha seleccionado entrevistar a Claudio, el evangélico que vende pan, para intentar entusiasmarlo con el proyecto. El resultado es que no le parece mal, siempre y cuando evangelice el  plan, para ello debe hablar antes  con el pastor. Jacinto un poco confundido, le pide que antes de hablarlo con el religioso, lo acompañe a hablar con Don Javier ya que ese planteo escapa a lo previsto.
            Ya en la farmacia cerrada por lo avanzado de la hora, los recibe su dueño. Escucha atentamente los problemas planteados por la factura solicitada y el concepto religioso de la vida de Claudio. Les responde lo siguiente:
            -Existen algunos detalles de forzosa colaboración de mi parte para poder realizar esta prueba. Tomen en cuenta que luego deberán afrontar ustedes lo que ahora es una ayuda. En el inicio, al menos alguno de ustedes deberá inscribirse como trabajador autónomo para poder cumplir con lo que exige el estado. En esta oportunidad les facilitaré una boleta de un pariente mono tributista  para salvar la situación. En cuanto al planteo de Claudio, nos viene bien para comenzar a analizar que hacer en esta situación y otras parecidas de acuerdo a la ley que rige este sistema que comenzarán a caminar si deciden continuar  después de este inicio tentativo.  Quiero que les resulte lo más fácil y evidente posible, de modo que les diré que ante cualquier propuesta que reciban se harán siempre la pregunta: lo propuesto ¿es para todos nosotros?  Como fácilmente se darán cuenta, no es así, ya que se restringe al menos a los simpatizantes del evangelismo. Por ello uno de los principios del cooperativismo sostiene la prescindencia política religiosa y racial, sus miembros no abordarán jamás discusiones sobre estos temas, pudiendo integrar la cooperativa seres de cualquier ideología, raza o religión. Como el cooperativismo es altamente humanitario e integrado por personas probas honestas con sentido social, nunca se cuestionará ninguna buena actitud de un semejante. Claudio, te modificaré una sentencia de Jesucristo que dijo “Dad al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”; para nosotros es: “Para la cooperativa lo que es de la cooperativa, a Dios lo que es de Dios”.-
            Con estos conceptos, se retiran; les queda bien en claro que Claudio debe resolver su problemática con el pastor si es que este le restringe su libertad de acción, no ocurrirá lo mismo con la cooperativa porque el sentir de cada uno es el de todos y si alguno comienza a discrepar con los principios  puede renunciar sin problemas ni amenaza alguna.
            Terminan por reunirse veinte personas en el proyecto. El tema urgente a resolver es el traslado. Nacen ideas, tentativas a futuro, porque encontrar una solución solo para el ensayo, significaría haber perdido el tiempo.  Se inclinan a una propuesta transitoria que les permita más adelante adquirir un camión viejo. La mejor es lo planteado por Ernesto. Su cuñado es empleado de la empresa de recolección de residuos que opera para el municipio, tiene a su cargo el mantenimiento de los camiones, de modo que cada mes, por turno uno de los vehículos queda en verificación y control mecánico. Entre las pruebas que se realizan, detectan posibles problemas de tren delantero en tránsito, para lo cual el móvil recorre unos kilómetros con el mecánico a bordo. Él ya ha hablado con los mecánicos que no tienen inconveniente en hacer el recorrido que ellos necesitan siempre que no demande más de una hora. En resarcimiento ofrecen pagar el valor del gasoil gastado en el trayecto.
            El trabajo es más intenso pero tiene un sabor distinto al habitual. Se introducen ingredientes que antes no habían cursado por sus vidas. Relacionarse, resolver problemas, utilizar la mente para pensar ideas teóricas y prácticas. Ni se percatan que están trabajando más horas diarias, al participar de tareas novedosas y atrayentes. Luego de múltiples tentativas, recorridos posibles, opciones de depósitos transitorios con colaboración mutua, aprueban la forma y el recorrido a proponer a los mecánicos. Las paradas serían tres, todas sobre asfalto, con  cuatro personas en cada lugar para cargar todo en escasos minutos, si el camión no es de vuelco automático, un mínimo de cuatro personas más en el lugar de arribo para colaborar en la descarga. Los dueños de la empresa de camiones, aceptan la propuesta ya que los mecánicos siempre les dijeron que los controles con los camiones cargados eran siempre más eficaces que con las unidades vacías.
            Todos celebran alborozados el éxito obtenido. Se organizan para cada uno llevar lo acopiado a Andrés, Jacinto o Humberto de acuerdo a la proximidad a sus casas, asignando un día en la semana distinto  para cada uno de ellos en que tendrá la balanza, y el horario en que estarán allí disponibles.
            El nerviosismo excede las previsiones, ha llegado el gran día, ya han ajustado muchas cosas para el éxito, pero en esta jornada nada debe fallar para que todo encaje y salga bien. Se han comunicado entre sí a la hora señalada, están todos en sus puestos. Parte el camión del taller mecánico, aparentemente no tiene ninguna avería notable. En lo de Andrés cargan todo en poco tiempo. Las manos conjuntas se han multiplicado a gran velocidad. Algo similar ocurre en lo de Jacinto y Humberto. El vehículo cargado acusa ahora pequeñas fallas a subsanarse. Llegan antes de la hora acordada, igualmente  los atienden, todos quedan conformes. Exultantes los presentes del grupo de Jacinto, comprueban que descontando el costo del gasoil han percibido más del doble de lo que les hubiera dado Oscar. Los de la fábrica, agradecen la buena colaboración que favoreció la rapidez de entrega. El mecánico ha detectado una falla que no podría haberla apreciado sin el camión cargado.
            Pese a los esfuerzos de Jacinto, en la reunión de la tarde desbordante de alegría corren ríos de vino y cerveza. Comprende que no es bueno, algunos de ellos quieren retirarse con su parte, afortunadamente tiene apoyo de la mayoría para convencerlos que el triunfo logrado solo pudo ser por el aporte y colaboración de todos. No aprender de ello es perder una gran oportunidad. Finalmente deciden encontrarse al día siguiente en el banco que les recomendó don Javier.
            No falta ninguno a la cita, entran con cierto temor Andrés Jacinto y Claudio, preguntan en “Informes” por el sector de caja de ahorros, allí se dirigen. Cuando los atienden y comienzan a explicar lo que quieren hacer, la empleada los interrumpe y les dice:
            - Perdón, ustedes no vendrán de parte del doctor Javier, el farmacéutico ¿no?-
            -¿Cómo lo adivinó? – pregunta estupefacto Jacinto.
            - Él nos explicó el proyecto que experimentan ustedes para su desarrollo, y dio por descontado que vendrían en breve para abrir una cuenta colectiva. Si vinieron todos con sus documentos, pasen y haremos el trámite de apertura.-
            No pueden creer que los reciban  en una salita especial y les sirvan café. La mayoría de ellos  están acostumbrados al trato desconfiado y despreciativo del común de las personas. Un par de ellos debe poner su impresión digital, no leen ni escriben.
            Ya en la vereda, Jacinto se comunica sin tardanza con el farmacéutico. Quedan de acuerdo de verse a la noche en la farmacia, a pedido personal de ellos, también irán Claudio y Andrés, lo cual aprueba el boticario
Cada uno tiene sus propias sensaciones, pero todos coinciden en que algo se ha generado y que se sienten con ello más protegidos. Irán a recolectar con energía renovada y sueñan con llegar a prescindir de Oscar, para ello deben esforzarse especialmente. Los pasos con que se alejan, en distintos sentidos, son diferentes, tienen firmeza, suenan como saludando al suelo.
La noche serena pero con rumor de vida atraída por la luz de los faroles, manifestada en el  bullir de cientos de insectos, es el marco que saluda el ingreso de los tres camaradas al interior de la farmacia. Luego de los saludos con rostros alegres, Jacinto toma la iniciativa  y dice:
-Don Javier; supongo que ya sabe todo, seguramente se lo habrán comentado desde el banco, usted dirá si de algo no está al tanto, solo le diré que estamos todos muy contentos y animados.-
-Efectivamente, no hace falta que me cuenten nada, de lo que has dicho, me interesa especialmente  lo de animados, significa que quieren seguir. Van a dar un paso trascendente en sus vidas,  porque lo que en realidad harán es sellar un compromiso que los unirá solidariamente en una empresa en común. Esto significa que todos trabajarán de acuerdo a sus posibilidades, también percibirán en proporción a lo realizado. ¿En que reside la solidaridad? En que lo que obtendrán por el trabajo en conjunto supongamos cien pesos, se distribuirá con igual valor unitario entre el que trabajó dos unidades, que el que trabajó cinco o diez. El hecho que lo obtenido sea superior por haber vendido gran cantidad, no interesa a la hora de distribuir, solo importa las unidades producidas por cada uno que recibe en proporción a ello. Son todos en conjunto como un cuerpo solo, como si fuesen una sola persona. Ahora vamos a lo que tienen que hacer tendiente a legalizar su situación, para poder seguir sin que aparezcan personajes que pretendan sacarles dinero por algo que no corresponda. Es necesario que alquilen un lugar en el cual se fijará el domicilio legal. En un comienzo pueden establecerse en la casa de alguno de ustedes, construyendo un galpón. Lo primero es citar a todos a una Asamblea Constitutiva, en la cual se aprobará el estatuto por el cual se regirán, el nombre y objetivos de la cooperativa, elegirán el Consejo de Administración que es el encargado de llevar a cabo las propuestas que se realizan y aprueban en forma democrática  en la Asamblea  al menos una vez al año, y estará constituido por Presidente, Secretario, Secretario de Actas y Tesorero. Además deben elegir a quien vela por los intereses de los asociados y comprueba que todo se realice en forma correcta y legal que es el Síndico.  Todo ello debe registrarse en libros debidamente autorizados.
Todo lo que les dije está regulado, controlado y supervisado por una entidad oficial estatal conocida con el nombre de INAES, que es el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. Es por ello que deben comunicar al mismo  la fecha de la Asamblea Constitutiva con quince días de anticipación, y además  todos los que fundarán la cooperativa deben cumplir con la asistencia a un curso de información, de lo cual se les dará constancia escrita. Por ello para hacer las cosas bien, ante todo deben concurrir o al menos comunicarse con el INAES para no equivocar ningún aspecto constitutivo. Acá en este papel  les dejo dirección teléfonos y demás datos para contactarse. Tal vez tengan temores de que todo esto sea muy engorroso y difícil, pero no es así, lo importante es que ese preconcepto no los inmovilice, para ello voy a referirme primero a lo que ocurrió hace muchos años, además del apoyo que ofrezco brindarles personalmente y a través de mi cooperativa. Hace más de un siglo y medio se fundó en Inglaterra la primera cooperativa moderna, en base a lo que habían escrito muchos pensadores llamados precursores del cooperativismo. Tengan muy en cuenta que era gente como ustedes, casi todos con muy poca formación educativa, asalariados y explotados. Sin embargo casi sin ayuda hicieron solos lo que se les pide ahora. Ellos tenían menos recursos de todo tipo, no existían computadoras, lo principal era la voluntad. La cooperativa que vio Jacinto con sus propios ojos,  se rige como todas por los preceptos cooperativos, uno de los cuales habla del apoyo a la sociedad y la cooperación entre cooperativas, por lo cual sabrán ayudarles en la orientación que necesiten. Si hace tantos años un grupo humano se las arregló en soledad, ¿de que pueden temer ustedes con todo lo que se les ofrece ahora? Bien, los felicito, ténganme al tanto, no duden en preguntarme las veces que sea necesario.-
La sensación es muy extraña, jamás se imaginaron que integrarían ningún cuerpo directivo, ni siquiera del club del barrio o de la Sociedad de Fomento, tampoco que serían socios de un emprendimiento económico, con justicia, sin explotar a nadie; amén de que ello podía ser el inicio de una vida mejor. Es como si debieran cambiar sus antiguos y sometidos cuerpos para poder albergar tanto cambio de situación.          
            Ya cerca de la casa de Jacinto, este les comenta a sus compañeros que ha decidido ofrecer el galpón exterior de su casa para constituir la sede. No quiere cobrar alquiler, pero si ello fuese necesario, fijaría el monto igual al de la cuota mensual de integración de capital de cada asociado.
            Tardan un par de meses en poder cristalizar su creación. Muchos temores los asolan, pero como han logrado su primera conquista sin desmedro de sus ingresos diarios y  perfila un futuro prometedor, se les renueva el ánimo y la diligencia.  
            Jacinto se para frente al galpón que han acondicionado al costado de su casa. El cartel ha quedado muy bien, sobre todo dado que lo han hecho ellos como  aficionados. “Recucoop Ltda. Cooperativa de acopio y provisión de material reciclable”. Presidente Jacinto Rueda. Secretario Andrés Sepúlveda Tesorero Claudio Donadío. Se les acabó la pintura, por eso no siguieron. Algún día podrán encargar uno bueno, completo, a un diseñador de letras. Con estos pensamientos ingresa al recinto, debe discutir con Claudio y Andrés la forma de poder vender papel y cartón en gran cantidad. No hay en la zona quien compre en esas condiciones, no pueden disponer de un camión de los mecánicos para un viaje más allá de los alrededores, pero han contactado una empresa que viene a retirar el material y paga más del doble que Oscar. Aprueban el procedimiento, están tratando por todos los medios posibles incrementar los ingresos ya que la clave del progreso inmediato pasa por tener un móvil propio, un camión aunque sea viejo. Se han fijado un plazo pasado el cual han convenido que si no reúnen el dinero suficiente para iniciar la compra, recurrirán a solicitar un crédito en el Banco Cooperativo.
            Comienzan a aparecer nuevas inquietudes y necesidades. Les ocurre lo que le pasa a una persona que jamás ha reparado en su cuerpo y de pronto se encuentra frente a una situación que supera sus fuerzas. Si desarrolla y ejercita las partes de su organismo que interviene en tal situación, con seguridad podrá resolver el problema. Muchos de ellos comentan que ahora ellos son parte de un nuevo organismo que los comprende a todos. Tienen interés ahora ejercitar aspectos de su ser antes inutilizables. Jacinto detecta que el sentimiento más fuerte pasa por los que no leen ni escriben. No pueden colaborar en tareas imprescindibles para todo el grupo, lo hacen otros por ellos. Para sumar más esfuerzos han decidido anotarse en una escuela nocturna para adultos. Además el esfuerzo es mayor ahora en pos del proyecto; imposible, ni siquiera imaginable de realizar aisladamente por parte de cada uno.
            Jacinto baja del colectivo. Lo deja a tres cuadras de su destino que es indistintamente su casa y la cooperativa. La noche en pleno avance marca un tenso ambiente  enrarecido por la habitual inseguridad, lo retuvieron demasiado en esa fábrica de artículos de vidrio. Respira aliviado, falta media cuadra, de pronto se encuentra rodeado por tres tipos armados dos de cuchillo y el tercero, un grandote fornido, de una pistola. Comienzan por insultarlo con incoherencias. Uno de ellos se le  acerca, le lanza una cuchillada que logra evadir pero que lo hiere debajo del estómago y le dice:
            -Escuchame  judío comunista puto. ¿Así que con esos extremistas de mierda  que andás, le afanás el laburo a la gente honesta  que hace años que vive del mismo? Te vamos a dejar marcado para que todos sepan bien la basura que sos.-
Como un gato elástico Jacinto logra saltar a un costado gritando desesperadamente. Se arma el aviso entre las manadas de perros de la cuadra que ahora ladran desesperadamente y para su aliciente ve que se asoma en la puerta Humberto que está cuidando el material acopiado en la cooperativa. Este comprende que ocurre algo grave,  reconoce a su presidente y sin perder un segundo libera a los perros a la calle. Se frenan al oír dos disparos, los asaltantes logran huir, desaparecen acompañados con un rumor de moto acelerada.
            Es muy grave lo ocurrido, afortunadamente en el hospital donde le curan las heridas, le dicen que la abdominal no reviste peligro alguno y el balazo solo le rozó el hombro. La policía investigará, mientras tanto el herido siente que es imprescindible alentar a los asociados. Intuye que debe consultar la situación con Don Javier, lo que hace en forma inmediata, dada la desazón de los compañeros que se ven muy atemorizados. El farmacéutico le dice que esperen al sábado por la tarde, aconseja que no tomen determinación alguna antes de escucharlo. Acudirá a la cooperativa, su deseo es que concurran  todos ya que quiere hablarles de algo importante.
            Lo reciben ansiosos, es el personaje que hasta ahora los ha inducido a tomar el camino del progreso aconsejándolos con claridad y bondad.
            Luego de felicitarlos por la ruta emprendida, les dice:
            -Lo que han comenzado a realizar sin que lo sepan, es nada más ni nada menos que reunirse en legítima defensa de lo que les corresponde como seres humanos, ante la implantación de la esclavitud del hombre por el hombre. Este es un sistema que se originó en la remota antigüedad apenas se comenzó a crear el poder, que se consolidó con la creación del dinero. No interesa en este momento discutir porque y como se generó este flagelo, cada uno puede tener una teoría, la  que estudian psicólogos, sociólogos y antropólogos, lo que debemos tener en claro es que existe y es prioridad para que nuestro sistema funcione, defenderse de este fenómeno. En la historia de la humanidad, el oponerse al poder esclavizante, ha conducido a miles de situaciones, la mayoría de las cuales terminaron en violencia. Ello se debió siempre a que los esclavizados reaccionaron en contra de los esclavizantes, cumpliendo con una regla de oro: para que exista una pelea o una guerra, es necesario que haya dos enfrentados y dispuestos, no se puede realizar una batalla solitaria contra un espejo. Además los oprimidos  pusieron en manifiesto  su decisión de enfrentarse. Es lo que llevó al fracaso la actitud de profetas, predicadores y pacifistas que trataron de terminar con esta tiranía. El  humano considerado  más representativo en ese sentido, ha sido el hindú Mahatma Gandhi. Entre sus pensamientos tal vez el más acertado para lo que veremos después, es el que sostiene: “En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario  a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”.
Uno de los aspectos más notables del cooperativismo reside en que devuelve la dignidad del individuo a través del grupo originado. Ese grupo es siempre más operativo, más poderoso y menos vulnerable que cada uno de los constituyentes en particular. Por ello una vez derogada en el mundo la esclavitud directa sobre la persona y comenzar a regir la económica, el cooperativismo permite defenderse de esta y a través del grupo recuperar la integridad de cada uno. La primera experiencia moderna, la de  los Pioneros de Rochdale, pasó al principio desapercibida como movimiento reivindicatorio contra las acciones económicas esclavizantes, tanto es así que los poderosos de entonces se mofaron de ellos, incluso se proponían apuestas para ver quien adivinaba los días que tardarían en disolverse para desaparecer. Cuando reaccionaron  ya se habían consolidado y nacido entre ellos la férrea convicción de la forma de vida cooperativa. Ha pasado mucho tiempo, el cooperativismo se ha consolidado, pero también han crecido los grupos de poder que hoy en día tienden a fusionarse para eliminar competencias. Estos grupos toman ahora como competidores a los cooperativos y comienza una competencia más feroz, que pretende destruirlos. La amenaza ejercida sobre ustedes, es la mejor prueba que han vulnerado intereses. La defensa no reside en contestar la agresión, no hay que entrar en ese juego, deben cohesionarse y demostrar que se cuidan entre ustedes y que en esto tampoco son individuos indefensos sino un grupo monolítico. Jamás salgan solos, de a dos o tres es lo ideal, respondan a la agresión física con incremento en el trabajo. Pueden comenzar a acopiar material proveniente de no asociados, siempre que no supere el 25% del total que es lo que fija la ley, abonando por el mismo lo que ustedes fijan como retiro inmediato quedando como excedente para la cooperativa lo que se obtenga como tal al venderlo al por mayor. Piensen permanentemente que lo que hacen es recuperar su dignidad al fortalecer el grupo y la solidaridad entre ustedes. Están generando un grupo de poder único hacia fuera; del conjunto hacia adentro. Los voy a dejar para que debatan el accionar hacia el futuro. Muchas gracias, hasta pronto.-
            Debaten largamente para ir a parar al concepto vertido por el farmacéutico. Forman los grupos. En este punto aparecen las discusiones debido a que muchos opinan que el mundo en que se mueve Don Javier no tiene nada que ver con el de ellos. No creen poder detener las agresiones tan solo con ignorarlas o tratar de hacerlas más difíciles. Claudio ha conocido de cerca de la mafia de la droga, sabe que está totalmente respaldada, no conocen otro idioma que el del apriete, tienen las espaldas bien cubiertas, los territorios son sagrados, invadirlos se paga con la muerte. Ellos se han metido con Oscar, un personaje que se mueve con códigos similares. Deciden que intentarán no agredir, pero saldrán con lo que cada uno tenga para defenderse. Lo usarán como última instancia, si no pueden recurrir a otra forma de defensa.
            Hablan con los conocidos que no han querido asociarse, ofreciéndoles muy buen pago por cartones, papeles y plásticos con lo cual comienzan a incrementar en forma muy interesante el capital cooperativo, luego del acopio y venta al mayor.
            Jacinto está en permanente alerta, consiguió un buen cuchillo que lo lleva bien disimulado con la seguridad de que no se le caiga. Su propio cuerpo conduce ahora a un ser que ni siquiera él conoce bien ya que es una metamorfosis en progreso. Es el principal responsable de un magnífico grupo que cabalga la ilusión de una liberación que nace en poder obtener los ingresos mínimos para la subsistencia de la familia, con un horizonte de progreso y mejor vida. Claudio no ha vuelto a mencionarle el evangelio, ha adicionado  ahora a su persona un nuevo concepto, humano y real. Completa el trío de trabajo de vigilancia mutua, un asociado reciente: el Chino Ordoñez, hombre de mediana edad, viudo, robusto, curtido por el aire y sol con una nutrida prole a su cargo. La revisión de la calle es más perfecta, poco se les escapa, cada uno acopia materiales distintos,  se turnan en la actividad para que sea justo. Los gritos de una mujer atrae en especial la atención de Jacinto. Ella golpea con una varilla de sauce a un perro que no la obedece. Se forma en la mente de él un paralelo con su vida. La mujer le recuerda a la sociedad que acciona el castigo contra la rebeldía de los seres dominados, la solución no es generar enfrentamiento sino el desarme, para poder luego plantear un intercambio de ideas, que posibilite el progreso de todos.
            El día ha sido muy provechoso, como el sol pretende escaparse, deciden dirigirse a los lugares donde acopian el material de reventa. Cumplido el trabajo, envían a terceros a vender en el negocio Oscar los materiales que por ahora no pueden vender por mayor, para luego repartir lo que corresponde a cada uno.
            La vuelta a casa es lo más difícil, para que ninguno vuelva solo, en la cooperativa esperan a Claudio y al Chino parientes o amigos que los acompañarán luego de dejar a Jacinto con lo recolectado para darle el destino correspondiente.   
            Comienza la oscuridad, junto con ella las sombras proyectadas infunden recelo. Les falta poco para llegar a la cooperativa, el trío se detiene de golpe, a los pocos metros cinco sujetos desconocidos charlan entre sí sin manifestar interés por ellos. Jacinto por lo bajo sugiere a sus compañeros fingir que acomodan sus carritos al tiempo que preparen sus armas. Arman una estrategia instintiva con la ayuda de un árbol de tronco grueso plantado en la vereda y los carritos. La respuesta no se hace esperar, avanzan hacia ellos. El Chino sin mediar otra acción se abalanza  sobre uno de ellos cuando lo tiene al alcance y con gran velocidad le apoya su revólver  entre las costillas. Jacinto en tanto ha reducido a otro y le apoya su cuchillo en el cuello. Claudio se mueve como un gato de un lado a otro, blandiendo una navaja. Presentan una actitud tan resuelta que los otros tres huyen espantados. A los capturados les atan las manos a la espalda, luego los conducen a un baldío desplazándose con el máximo disimulo. Jacinto toma la iniciativa y les dice:
            -Sabemos bien quien los manda, díganle que lo único que estamos haciendo es liberarnos de su intermediación, queremos trabajar para nosotros y hemos descubierto lo que hace muchos años practican con éxito muchas personas. Es un método que recomendamos especialmente, pero hay que poseer una serie de condiciones de las cuales la más importante y que no se puede reemplazar, es ser una buena persona, digna y solidaria, de lo cual todos ustedes carecen totalmente. Nosotros nos defendemos, seguiremos haciéndolo todos juntos, en ningún caso les devolveremos las armas que traigan encima porque son ofensivas, atacan, no como cuando las tenemos nosotros que defienden la posibilidad solidaria de existir de todo nuestro conjunto. Por eso no les devolvemos su fierro y el cuchillo, si alguno de ustedes está dispuesto a cambiar, lo podemos poner a prueba, para ello deberán venir a nuestra casa que ya saben donde está, solos, para ponerlos a prueba, luego si estamos mutuamente satisfechos y de acuerdo, podrán acompañarnos.-
            Sin que medie palabra alguna, los dejan atados para que se entretengan en desatarse mientras los tres asociados se dirigen a la sede.
            Se quedan hasta muy tarde debatiendo lo ocurrido, están desorientados sobre la actitud adoptada, no pueden hacer la denuncia, lo único positivo es que se sienten fortalecidos, además Claudio reconoció entre los que huyeron al primo de uno de sus compañeros que asisten a la Iglesia que también ha abandonado la droga y vende pan con él. Hablará del tema con este muchacho, para ver que pueden hacer para rescatar al pariente. Votan por mayoría visitar al farmacéutico para escuchar su opinión. Todos sienten que deben sentirse más unidos que nunca, sobre todo porque uno de los mecánicos con el que comparten trabajo les ha ofrecido vincularlos con el dueño de un Dodge en muy buen estado, que comprará un camión nuevo y es probable que les financie lo que les falte en cuotas.
            Los días que siguen son de gran ansiedad, don Javier  los visitará en la cooperativa para lo cual se ha convocado a una reunión extraordinaria de Consejo.  Llega la noche tan deseada, reciben al farmacéutico con gran expectativa, tal vez pueda aportarles con su experiencia el camino más conveniente a seguir. El profesional se emociona por el recibimiento, los escucha atentamente sobre todo en lo que se refiere a los acontecimientos vividos por ellos. Con los ojos húmedos les habla en los siguientes términos:
            -Les agradezco en el alma la consideración que me tienen al erigirme como el consultor cooperativo de vuestra empresa. Porque eso es lo que poseen: una empresa cooperativa. Me alienta especialmente la seriedad con que han tomado esto y como sin saberlo han escrito una nueva página sobre la manera de defenderse del asfixiante mundo externo. Si bien el movimiento cooperativo es absolutamente pacífico, hay casos como en el de ustedes en los  que para seguir existiendo, hay que abroquelarse ante la agresión de afuera y si el agresor no entiende otro lenguaje que el de las armas, hay que tratar de desarmarlo y luego convencerlo que ese no es el camino a seguir. Les aconsejo que apenas sea posible   traten de retomar el camino pacífico de la persuasión e incrementen en la sociedad que los rodea la difusión de las ideas cooperativas. Recuerden siempre de atraer solo a buenas personas, los descarriados deben ser enderezados primero en otras instituciones, luego una vez recuperados,  se puede tener trato con  ellos, observándolos un tiempo antes de admitirlos como asociados. Continúen como hasta ahora, van muy bien, y les deseo que lleguen a la Asamblea anual cumpliendo el primer sueño de todo el conjunto: el camión propio. Los dejo, como siempre con un abrazo cooperativo para todos. –
            Pasan los días  cada uno con un empuje mayor que en el anterior, se sienten todos más tranquilos; ello se vuelca en el entorno.
            Ese jueves por la tarde, marca el primer triunfo increíble. Humberto casi sin aliento irrumpe en la sede corriendo con los ojos totalmente exaltados. Grita con todas sus fuerzas:
            - ¡Oscar se va! ¡Oscar se va!-
Gran alboroto, reunión de urgencia. El antiguo mayorista ha decidido mudarse de zona, ha puesto en venta la propiedad. El negocio le ha decaído mucho, incluso los que no son asociados prefieren vender a la cooperativa que les paga más. Encontró un nuevo lugar propicio cerca de la villa “El Progreso”, que está a unas treinta cuadras de allí.  Brindan, se abrazan, Jacinto los urge para tomar una determinación ya que está presente casi la totalidad de los asociados. Les recuerda que cada uno de ellos vale un voto. Con el dinero guardado en el banco, harán una oferta de adelanto a través del mecánico para comprar el Dodge y calculan la cuota mensual que podrán ofrecer para completar el pago. Les parece un sueño, pero en realidad la suma de todos los anhelos personales se potencian y posibilita cumplirlo, de eso se trata la obtención del capital cooperativo conjunto.  
            Parece una fiesta infantil alrededor de un juguete largamente soñado. Han terminado todos los trámites, faltando quince días para la Asamblea Anual Ordinaria. Luce impecable, según la opinión del mecánico, lo han tapado con una lona y ocupa gran parte del lugar destinado al acopio al lado de la sede. Planifican el trabajo ahora desde un nuevo punto de vista, deben sacar el mayor de los provechos para pagar lo que adeudan lo antes posible, han incorporado nuevos asociados, las ideas bullen todo se propondrá y deberá aprobarse en la Asamblea,  han aprendido que es el órgano máximo y fundamental de la institución.
            Es tiempo de acontecimientos, se incorpora una mujer, Inés que separada de su marido que la maltrataba, vive en una casilla improvisada en el margen del arroyo. La acompaña un hijo de seis años que la ayuda en todo.
            La Asamblea tiene un toque casi mágico. Javier les ha provisto un Contador a cargo de su cooperativa para que los acompañe y asesore en este magno trance. Se han provisto de los libros que marca la ley y les ha confeccionado una memoria y balance. Además cuando inscribieron la cooperativa en el INAES, Javier los ayudó a elaborar el estatuto y reglamento, era ahora el momento de revisarlo entre todos, para aprobarlo con la visión de la experiencia vivida. Así lo imprimirían y luego repartirían a todos. Era uno de los puntos a tratar en el Orden del Día. Otro punto fundamental es que harán con el excedente del ejercicio, muy magro por haberlo destinado casi todo a la compra del camión. También se decide que capital deben integrar los nuevos asociados y la manera de hacerlo. Deben reelegir las autoridades del Consejo ya que en el estatuto figura que se hace anualmente, y elegir un síndico. También decidirán contratar los servicios de un Contador para que los asesore en la parte contable y financiera. Pero el punto central es como irán avanzando en el próximo año y planificar la posibilidad de acceder con el tiempo a una vivienda digna y la concurrencia de todos los hijos a la escuela primaria y secundaria.
            El Contador está admirado por el orden y respeto en el tiempo asignado a cada orador, y la conciencia de lo que representa que nadie vale más que otro en las votaciones,  además lo manifestado por muchos de ellos que lo que antes en soledad era imposible, ahora al menos se podía afrontar como un proyecto.  Con la asistencia de todos los asociados, luego de varias horas de debates, llega a su término el Orden del Día, que sellan con un brindis deseando que el Consejo haga aplicar con celo todo lo acordado.
            Jacinto comienza a notar que siente a todos como parte de una nueva familia, motorizada por una fuerza antes desconocida, con un poder descomunal que antes ninguno de ellos tenía, tan grande que de la nada había creado en poco tiempo un camión que les posibilitaba ahora escalar nuevas dignidades, como encarar la vivienda propia y el estudio de los hijos.
           

           
            Cuando encontré este escrito con principio pero sin fin cierto, en el galpón de la casa donde recién me mudaba, creí que se trataba de una ficción escrita por algún aficionado al garabateo de papeles. Pero después de leerlo atentamente me di cuenta que existía una relación del texto  con el contenido de un paquete con viejos papeles y fotos aparentemente pertenecientes a un tal Claudio Donadío. De ese conjunto de folios rescaté varios datos, había cursado bachillerato para adultos nocturno y luego licenciatura en letras. Estaba también la dirección de la cooperativa Recucoop. No pude evitar la tentación en la primera oportunidad que tuve, de dirigirme al lugar donde en teoría  había transcurrido el tema escrito, para ver de qué se trataba y devolver esos documentos  a su dueño.
            Me arriesgué a ir con mi auto, no conocía la zona, pero guía mediante, sabía que llegaría. Luego de unos cuantos kilómetros, llegué al centro de la localidad buscada. Me detuve a mirar el plano, estaba a unas treinta cuadras del lugar buscado. Era una zona muy comercial, no había nada de marginalidad, ni de tierra, todo asfalto. Sin duda me había equivocado, en el número correspondiente había un supermercado chino. Al lado una tienda de ropa femenina, me atrajo para consultar. Una señora de mediana edad me atendió con recelo, ante mi requerimiento me contestó que la cooperativa era el más gran reciclador ecológico de la zona, muy comprometida con el medio ambiente. Estaba ahora dos cuadras más adelante. Allí me acerqué, ocupaba más de media manzana. En la recepción, me recibió una señorita y de los nombres que le mencioné solo conocía el de Inés, que según ella era la madre de Gustavo Recondo, Secretario de Actas, que casualmente se encontraba en el lugar. Este me recibió en contados minutos, cuando le mencioné el motivo de mi visita, prestó mucha atención, sus ojos se fijaron en las fotografías que le mostré y con una expresión de alegría en un grupo reconoció a Claudio, también a su madre y  padrastro. Me hizo pasar a un salón contiguo donde se reunían los miembros del Consejo. Instalados allí, le dije que si le interesaba le dejaba todo el material, solo le pedía que me contara lo que recordara desde que su madre ingresó a la cooperativa, para dejarlo grabado y luego agregarlo al escrito atribuido a  Claudio que según explicó Gustavo, ahora estaba radicado en Uruguay, creando allí una sede cooperativa similar a la de ellos. De esta manera, tendrían la historia de la institución hasta el presente. Con la emoción escondida de un hombre que no podía retener las lágrimas, Gustavo Recondo asintió con la cabeza, pulsé inmediatamente el grabador y esto es lo que relató:
            -Recuerdo que cuando tenía seis años, nos habíamos instalado con mi madre en un terreno abandonado en las márgenes del arroyo que hoy a tres cuadras de acá circula bajo tierra, entubado. Vivíamos de recolectar botellas, cartones, y todo lo que brinda la calle, o sea lo que se conoce como “cirujeo”, luego mamá lo vendía a un tal Oscar que le daba algún billete con lo cual comíamos. Nuestra tapera era frágil y endeble a pesar que dedicábamos mucho tiempo a tratar de apuntalarla bien. Mi padre hacía tiempo que no había aparecido más lo cual era muy bueno, había una boca menos para comer y nadie nos castigaba. Lo eché de menos el día de la tormenta que nos inundó todo, el agua arrastró lo poco que teníamos, al día siguiente hubo que empezar de nuevo. Mi madre trabajaba y lloraba simultáneamente, fue entonces que un vecino que estaba en situación similar, nos recomendó la cooperativa, porque para colmo de males, Oscar se mudaba lejos y nos produciría una gran pérdida de tiempo llegar hasta allá. Al arribar al sitio recomendado, mi madre observó con gran recelo el lugar, yo me agarraba fuerte de sus pantalones. A los pocos minutos de charlar con quien nos recibió, se distendió, lo recuerdo bien, terminamos riendo, nos fuimos muy contentos porque nos habían pagado más, comeríamos mejor esa noche. Los señores que nos habían atendido, me parecieron buenos, no me imaginé que tiempo después, uno de ellos, Jacinto se pondría en pareja con mi madre y sería mi padrastro.  Desde un primer momento me pareció bueno eso de la cooperativa, no se metían con nosotros, permitían que viviéramos con menos carencias, por eso me puse muy contento cuando le ofrecieron a mamá a asociarse. Creo que ella percibió el brillo de alegría en mis ojos y eso definió el que se animara y se asociara. Me explicó que deberíamos pagar un dinero que llamaban capital accionario, pero que eso era de a poquito, no nos dolería mucho, además íbamos a ser parte de algo que jamás hubiésemos soñado. ¿Ve allí en esa pared ese cuadro que tiene una foto de un viejo camión? Pues bien, seríamos junto con los demás los dueños del mismo. Desconfié, pero después pensé ¿Qué nos podían sacar si no teníamos nada? Además ese dinero que había que ir dejando, salía del dinero que ganaba la cooperativa en la venta de los materiales, no de nuestro bolsillo. Era muy difícil para mí entender eso de que todos éramos dueños de algo y  no que uno solo lo fuese y lo alquilase a los demás. Quiero mencionar el primer gran acierto de esas voluntades unidas. Tomaron conciencia que era tan bueno lo que tenían, que quisieron que algún doctor nos explicara a nosotros, o sea a sus hijos, de manera que lo entendiésemos. De igual manera era muy importante que fuéramos a la escuela, para que se nos abriera la mente y entendiéramos todas las cosas más facilidad y prepararnos mejor para la vida. Para ello, se contactaron con un farmacéutico del barrio que los aconsejaba, quien los comunicó con un grupo de docentes cooperativistas quienes ofrecieron un programa a largo plazo para comenzar a instituir una escuela cooperativa, con creación en la misma de una cooperativa escolar. Después de la compra del segundo camión, fue lo que encararon. Tuve la dicha de iniciar ese primer grado a los ocho años de edad, asistíamos los  hijos de los asociados y algunos chicos más. Esa experiencia sobre todo la de la cooperativa escolar, nos dio otra visión y opción de la vida. Comenzamos con una huerta entre todos los chicos, con lo que obteníamos por la venta de lo producido, pagábamos gran parte de los gastos del colegio. Todos nuestros padres, se anotaron en escuelas nocturnas para terminar sus estudios, finalizaron los primarios, la mayoría siguieron y terminaron los secundarios, y algunos son universitarios. Estoy absolutamente seguro que este paso fue el fundamental en nuestra historia. Nos permitió crecer en todo sentido, así no tan solo industrializamos el reciclaje, sino que acompañamos a la lucha por lograr un medio ambiente mejor para todos. Hay ahora entre nosotros un biólogo especialista en ecología. Estamos vinculados con entidades que agrupan a las cooperativas que son las federaciones, y también con la ACI  que es la entidad que maneja el cooperativismo a nivel mundial. Mis padres ahora forman parte de la federación y están en el estímulo de creación de nuevas cooperativas. Tenemos un compromiso solidario con la comunidad, erradicando todo lo que está a nuestro alcance que tenga que ver con la contaminación del medio ambiente. Tenemos la planta de reciclado de cinco materias primas, menos contaminante de la región y estamos encarando ahora la construcción de un edificio donde se creará nuestro colegio a nivel secundario. Somos una gran empresa que se formó de desposeídos  gracias a un farmacéutico que abrió los ojos a nuestros padres que eran sumamente pobres pero tenían un gran tesoro que era y es la cultura del trabajo, que lo que uno no puede solo, lo logra en unión con otros que piensen igual, la suma de voluntades, multiplica la efectividad. Una sola persona con mucho dinero, un gran capital, generalmente explota a innumerables personas. Mucho dinero poseído en cooperación, satisface la necesidad de todos los integrantes, los vuelve solidarios, conforman un polo de poder que reside precisamente en el conjunto que se empleará su crecimiento económico siempre en fines nobles de interés mutuo. Cuando se transita el cooperativismo, se vuelve una forma de vida y se coopera inclusive entre cooperativas. Es una forma de ser y actuar que es viva, y como todo lo vivo cambia con el tiempo. Por eso nuestro nacimiento como cooperativa tuvo matices diferentes que el de los ingleses a pesar que ellos cuando crearon la primera cooperativa de este mundo moderno eran casi tan pobres  como nuestros padres. Ellos jamás fueron violentos, nosotros tampoco pero tuvimos que defendernos de agresiones físicas. Lo que importa es que solucionamos la cuestión y luego siempre fuimos pacíficos. Lo que he dicho, más que una historia, es para hacer pensar a la gente, por ello deseo que se difunda.-
            Abandoné el lugar con la imagen emblemática de esa foto del camión antiguo en mi retina. Me pareció una felonía imperdonable no difundir lo que me solicitó Gustavo, de modo que con una copia del escrito que poseía Claudio y lo dicho por el Secretario de Actas, comencé esta cruzada para que se conozca esta ejemplar historia. Espero que sea la semilla que origine muchas voluntades similares.
           
           
             
                
           



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