domingo, 19 de julio de 2015
La humanidad ante su instante histórico para el gran cambio
Es muy frecuente que cualquier persona que vive un instante dado, no tenga conciencia que se trata del momento crucial de su existir. Desde un punto de vista social, también ocurre lo mismo. En este fenómeno concurren muchos aspectos pero hay uno que es el principal. Se trata de la genética predominante en nuestra especie mientras transcurre ese lapso. Hace tan solo un siglo atrás, pensar en una sociedad diferente a la que el homo ha generado, era una ficción fantástica. Pero el avance tecnológico especialmente en las últimas décadas, permite bajo ciertas condiciones, plantear y planear cambios que podrían ser la aurora de un nuevo ser que en su organización gregaria, desterrara para siempre, el hambre, la miseria, la explotación, la guerra, la injusticia, la delincuencia, la opresión y los haraganes poderosos, para nombrar solamente algunas de nuestras lacras, tan solo con alimentar un mega cerebro electrónico con todos los parámetros que sería ideal conquistar, para una vida humana aceptable por todos, esperar la respuesta y comenzar a aplicar todo lo que ha relacionado el cerebro para poder iniciar una vida justa y posible por parte de todos los individuos de la humanidad. Pero algo hay dentro nuestro que alcanza también a los que alimentan la información de los mega cerebros, tendiente a un egoísmo individualista que se rebela contra toda opción de vida mejor en la sociedad y que alienta la posibilidad de poder en algún momento o circunstancia, emerger personalmente del conjunto social y transformarse en un poderoso sobre todos los demás congéneres. Este es un hecho a nivel inconsciente, que ha producido entre los mamíferos, incluidos los primates, a la única especie que en todos los casos y circunstancias, es depredadora de su propia especie.Dada la racionalidad humana que ha erradicado el hecho material en sí, que es comerse literalmente a su vecino, luego de una lucha en que gane el más fuerte, es decir la práctica del canibalismo; se ha creado y sustentado para satisfacer ese instinto, una antropofagia sutil a través de la explotación, llevada a cabo con intensidad diversa según las distintas comunidades. De todos los aspectos genéticos, es decir que se transmiten por herencia, elegí tres que están presentes en nosotros con distinta intensidad, que son: el egoísmo, la codicia y la agresividad. Cualquier pensador que se ponga a meditar sobre esto, concluirá rápidamente a que es necesario disminuir la preponderancia de estos genes en todos nosotros, o al menos que sean menos dominantes, para poder comenzar a intentar aunque sea un modesto cambio. Pero los genetistas, humanos ellos, no manifiestan intención de investigar el tema. Les dará mucho más poder y dinero, investigar síndromes de enfermedades que se puedan solucionar mediante cambios genéticos, que posibilitar una sociedad más justa y menos depredadora. Pero mientras ello no ocurra, debemos presionar de todas las formas posibles, para que el humano pueda modificar esos genes que todos poseemos, de modo que seamos menos egoístas y más solidarios, menos codiciosos en un sentido individual y que lo seamos para la especie en general consiguiendo una ecología natural que favorezca el equilibrio de la naturaleza, y menos agresivos, es decir llegar a ser totalmente pacíficos. Sin lograr esto, jamás la sociedad aceptará planes como el que propongo, y los que puedan proponer otros, que refiero en mi trabajo perfectamente factible, que desarrollo en otro tópico que encontrarán más adelante con el título de " Historia del dinero nominal". Esto no es antojadizo, basta recurrir a la historia de la humanidad y en especial de las religiones. Desde refranes populares como el que dice " por el dinero baila el mono", hasta las culminaciones del cristianismo con un Jesús vendido por treinta monedas, o un Gandhi asesinado por su resistencia pasiva, que costaba a los poderosos la pérdida de muchas rupias, pasando por un Espartaco liberador, determinan que con la estructura del dinero anónimo, es posible y ha tenido pleno éxito conseguir poderosos explotadores, su derogación no puede ser aceptada por individuos con nuestra actual genética. Si usted que lee esto, está de acuerdo, lo invito a que lo comente con amigos, le aseguro que la gran mayoría estará en contra a un cambio como el propuesto, esgrimiendo las imaginables e inimaginables razones. Pero hay que perseverar, debemos apuntar a un cambio que hoy la tecnología permite pero que nuestro interior rechaza, es la manera de que el hombre crezca y se haga útil y no enemigo del universo, de que podamos ser felices en esta tierra, en el aquí y ahora y no tengamos que ir en pos de hipotéticos paraísos futuros, que es lo único que tiene el hombre común como esperanza por haber vivido como oprimido en esta tierra. Un gran abrazo a todos. Jorge G. R. Ciruelos Casabayó
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario